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jueves, 8 de noviembre de 2012
BEETHOVEN Y SCHUBERT PARA CERRAR EL CICLO "TIEMPO DE CAMBIOS" EN CÁDIZ
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| Trío (de izda a dcha) Jackson, Gutiérrez y Thomas. Foto: Bicentenario |
OBJETIVO CUMPLIDO CUM LAUDE
MICHAEL THOMAS, violín; ADOLFO GUTIÉRREZ, violonchelo; GRAHAM JACKSON, piano
Ciclo “Tiempo de cambios. En torno a la constitución de Cádiz 1812-2012”.
Programa: L.V. Beethoven: Trío para piano, violín y violonchelo nº 7 en si bemol mayor op. 97 “Del archiduque”; F. Schubert: Trío para piano, violín y violonchelo nº 1 en Si bemol mayor op. 99 D 898.
Lugar: Oratorio de San Felipe Neri. Día: 6 de noviembre de 2012. Asistencia: ¾ aforo.
Calificación: *****
Por Jesús Sánchez-Ferragut
Antes que nada, agradecer a Acción Cultural Española y al Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812, la labor realizada para la preparación y materialización de este importante ciclo de conciertos de cámara que con el del pasado martes 6 acabó su recorrido, y que nos ha acompañado durante todo este año del Bicentenario de nuestra primera constitución, gaditana y española. Sin duda, pasará como una de las más importantes aportaciones culturales que el Bicentenario nos ha dejado: Bien organizado, con un despliegue difícilmente repetible de intérpretes de primer orden, con medios materiales, en un entorno privilegiado y con una excelente respuesta por parte del público.
Y dicho esto, me centro en el concierto del trío, de nuevo cuño, formado por Michael Thomas, Adolfo Gutiérrez y Graham Jackson. Si Ud., que tiene la paciencia de leer estas líneas, es una de las personas que asistieron al concierto, y tuvo la sensación de que los tres intérpretes estaban disfrutando del mismo, tanto o más que los que estábamos sentados frente a ellos, le diré que no se equivoca en absoluto. Que no fue meramente una sensación, pues al acabar el mismo, tuve la ocasión de hablar con Michael y Adolfo, y ellos mismos me confirmaron lo a gusto que se habían sentido. Tanto es así, que puede que tengamos la suerte de volver a verlos alguna otra vez juntos. Ojalá sea así, y a ser posible, que sea también en Cádiz.
El programa del concierto, se centró en dos tríos para piano, violín y violonchelo, de Beethoven y Schubert. El primero de ellos, conocido como “Del Archiduque”, es una pieza impresionante de principio a fin, y una de las obras de cámara maestras del genial maestro de Bonn. Me sorprendió un poco el tempo elegido por el trío para comenzar el “Allegro moderato”, un poco más rápido de lo que esperaba, pero enseguida el trío Thomas-Gutiérrez-Jackson dejó bien claro de lo que son capaces y a lo que habían venido: Interpretar de manera excelente lo mejor del repertorio de tríos para piano, violín y violonchelo. Así, sin más. Y con good atmospher.
Durante la ejecución del Scherzo-Allegro, pudimos disfrutar de una más que virtuosa interpretación de los “pizzicatos” que requiere la partitura, pero fue en la ejecución del “Andante cantábile”, la parte más necesitada de sensibilidad y concentración de la obra, donde brillaron de manera particular Michael Thomas y Adolfo Gutiérrez, en una compenetración difícilmente superable. Bravo.
Tras un breve descanso, pudimos escuchar otra obra también impresionante: El trío para piano, violín y violonchelo nº 1 en Si bemol mayor op 99 de Franz Schubert. Una obra escrita en la misma tonalidad que el trío de Beethoven, pero con factura e improntas propias, digna de ocupar uno de los mejores puestos de entre las composiciones camelísticas para tríos de piano.
Si los intérpretes hicieron gala de sentirse a gusto en la primera parte del concierto, en esta segunda nos convencieron total y absolutamente, brillando tanto en lo individual como en el conjunto. Bien sea dicho, que la obra de Schubert lo permite. Pero hay que saber hacerlo y demostrarlo.
Michael Thomas supo ponerle una buena dosis de sentimiento al “Andante”, con un solo de violín sinceramente fenomenal. Demostró un manejo del arco excepcional, matizando cada frase con sutileza. A ello le siguió una estupenda interpretación del “Scherzo” y un “Allegro”, donde Graham Jackson pudo hacer gala de su virtuosismo al piano, para, finalmente acabar con una conjunción de los tres intérpretes entusiasmante, dando una lección de cómo tocando con el alma y con amor a la música se puede hacer surgir la maravilla del unísono sonoro sin renunciar a la exhibición de virtuosismo personal.
Un concierto que pone el “Cum laude” a un ciclo que acaba en las ya postrimerías del año del Bicentenario. Esperemos que el año que viene podamos seguir disfrutando de algún ciclo similar. Ganas y afición hay suficientes. Me consta.
Publicado en Diario de Cádiz: http://www.diariodecadiz.es/article/cadiz/1393083/objetivo/cumplido/cum/laude.html
martes, 22 de mayo de 2012
CAMERATA DEL GRAN TEATRO FALLA DE CÁDIZ
LA CAMERATA, COMO EN CASA
XXVIII FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA
CAMERATA VOCAL E INSTRUMENTAL DEL GRAN TEATRO FALLA
Solistas: Carmen Patiño, mezzosoprano; Quique García, tenor; Miguel Calvo, tenor.
Orquestación: J. L. López Aranda y Quique García.
Director: José Luis López Aranda
Programa: 1ª Parte: Jóvenes valores solistas y 5 canciones latinas para solista y orquesta. 2ª parte: Homenaje a The King’s Singers y Combinado latinoamericano.
Lugar: Gran Teatro Falla. Día: 19 de mayo de 2012. Asistencia: Tres cuartos de patio.
Calificación: ***
Por Jesús Sánchez-Ferragut
La Camerata vocal e instrumental del Gran Teatro Falla, consolida su reinvención bajo una fórmula más desenfadada, participativa y orientada a lo que nos une a Iberoamérica, musicalmente hablando, que es mucho y bueno.
Buen ambiente. Buena atmósfera y buenas vibraciones, las que transmiten ambas cameratas, al público y a sus incondicionales, bajo la Dirección de José Luis López Aranda. Cantantes, músicos y público estaban más que a gusto el pasado sábado en el Gran Teatro Falla, clausurando el vigésimo octavo Festival Iberoamericano de música Manuel de Falla.
La apuesta por una formación tan versátil como ligera de rigideces, ha conseguido hacerse con un nutrido grupo de seguidores e incondicionales, cosa que con los tiempos que corren no es nada fácil.
El concierto comenzó con una innovación: La presentación de Jóvenes valores. Tres jovencísimos solistas de flauta, piano y violín: Jesús Rubio, Carlos Cortés y Guillermo Moreno, respectivamente, tuvieron la oportunidad, y la responsabilidad de interpretar cada uno una pieza clásica junto con la Camerata instrumental. Una iniciativa merecedora de apoyo.
A continuación, cinco canciones latinas para solista y orquesta tuvieron como protagonistas a Carmen Patiño, Quique García y Miguel Calvo. Espectacular fue la interpretación que hizo el tenor Miguel Calvo de “La flor de la canela”, una de las obras inmortales de Chabuca Granda.
Hubo un homenaje particular a “The King’s Singers”, donde ambas cameratas interpretaron cuatro de sus obras, gracias a la orquestación hecha por José Luis López Aranda. Particularmente me resultó muy agradable la versión e interpretación de “You are the new day” de John David.
El programa acabó con un recorrido por Uruguay, Brasil, Argentina y Colombia, con temas populares y de autor de tierras iberoamericanas. Una estupenda interpretación de “Serenata para la tierra de uno” de M. Elena Walsh y “Sabiá, Coraçao de uma viola” de Aylton Escobar, a mi modo de ver fueron las mejores interpretaciones de esta parte.
Como novedad también, el apartado “Deseos, peticiones y dedicatorias”, donde se leyeron varios mensajes del público.
Y por supuesto, las propinas obligadas al final del concierto en respuesta a los aplausos del respetable.
La Camerata Vocal e Instrumental del Gran Teatro Falla, como en casa, fueron los encargados de clausurar, por este año, el Festival Iberoamericano de música Manuel de Falla, entre público, familia, amigos e incondicionales. El año que viene, más. O al menos, eso esperamos.
PUBLICADO EN DIARIO DE CÁDIZ: 21/05/2012
viernes, 18 de mayo de 2012
CELLIBERIA. FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA
TANGO Y BACHIANAS DE IBEROAMÉRICA
CELLIBERIA
Violoncellos: Claudio Baraviera; Richard Eade; Gretchen Talbot; Robert Thomson; Ivo Cortés; Sasha Crisan; alice Huang; Oma Carmel. Soprano: Sara Rosique.
XXVIII FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA
Programa: A. Piazzolla: Las estaciones porteñas; H. Villa-Lobos: Bachianas brasileiras nº 1 y 5.
Lugar: Claustro de Santo Domingo. Día: 15 de mayo de 2012. Asistencia: Tres cuartos de aforo.
Calificación: ****
Por Jesús Sánchez-Ferragut
La calurosa tarde del pasado martes 15, se vio compensada con una agradable noche, en lo que a temperatura se refiere, lo que permitió a los que fuimos a ver el concierto de Celliberia, poder disfrutar en el claustro de Santo domingo, al aire libre, de una actuación cargada de excelente música de Iberoamérica y de un estupendo saber hacer por parte de los componentes de la formación de violonchelistas.
Celliberia, son habituales de los circuitos andaluces de música clásica, y ya visitaron Cádiz en 2010 dentro de la programación de este mismo Festival.
La actuación de Celliberia comenzó bajo el formato cuarteto de violoncellos, y abordando un arreglo especialmente hecho para ellos de la conocida obra de Ástor Piazzolla: Las estaciones porteñas. Una excelente interpretación de esta obra del genial músico argentino que supo aunar la esencia del tango argentino, hoy patrimonio de la humanidad, con los cánones de la música clásica y del jazz.
La segunda parte de la actuación estuvo dedicada por completo a Heitor Villa-Lobos, una de las grandes referencias musicales académicas de Brasil, y autor de numerosas obras. Además de compositor, fue durante un tiempo violonchelista. Y entre sus composiciones más famosas figuran las llamadas “Bachianas brasileiras” (en una clara alusión a Bach y a la música popular brasileña). Dentro de las Bachianas brasileiras, dos de ellas, la nº 1 y la nº 5 fueron compuestas para octeto de violoncellos.
Celliberia comenzó con la Bachianas nº 1, y en una interpretación con mucho oficio por parte de los ocho intérpretes, que fueron desgranando la Introducción y los dos movimientos de la obra, Preludio y Fuga, con maestría. No es frecuente el poder ver un octeto de violoncellos, aunque esta obra de Villa-Lobos es casi de obligado cumplimiento hoy día, pora este tipo de formaciones musicales.
Para acabar el concierto, se incorporó al escenario la soprano sanluqueña Sara Rosique, para poner su voz a la Bachianas brasileira nº 5, la única de las bachianas que fue escrita para voz y ocho cellos. Quizás sea una de las obras más conocidas de Heitor Villa-Lobos, ya que sopranos de gran talla mundial la han interpretado y grabado en disco. La pieza consta de de dos partes: Aria (cantilena), de gran belleza, donde destaca la melodía acompañada de los pizzicatos de los violoncellos, y Danza (Martelo). Una pieza nada fácil para las sopranos, que deben recurrir a la mejor de sus técnicas en el Aria, para luego enfrentarse a un verdadero galimatías de pronunciación en la Danza, lo que les obliga a extremar la dicción del texto.
Hubo propina para finalizar: Un tema de otro autor brasileño: “Carinhoso” de Pixinguinha.
Una tarde refrescante que nos llevó del Tango hecho música culta, al contrapunto de Bach con ritmos brasileños, Bachianas.
Publicado en Diario de Cádiz:
http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/1259904/tangos/y/bachianas/iberoamerica.html
jueves, 10 de mayo de 2012
ELENA GRAGERA. PALACIO DE CONGRESOS DE CÁDIZ
TONADILLA ESCÉNICA ESPAÑOLA DEL S XVIII
ELENA GRAGERA Y ANTÓN CARDÓ
Ciclo “Tiempo de cambios. En torno a la constitución de Cádiz 1812-2012”. Consorcio para la Conmemoración del II Centanario y Acción Cultural Española.Programa: Recital de obras de autores españoles del S XVIII y S XIX, sobre la “Tonadilla escénica”
Lugar: Palacio de Congresos. Día: 8 de mayo de 2012. Asistencia: 300 personas.
Calificación: ***
Por Jesús Sánchez-Ferragut
El dúo Gragera y Cardó, posee un extenso repertorio discográfico, fruto de años de trabajo, sobre obras inéditas muchas veces, y estrenos absolutos otras. Su especialidad, la música española, culta y de gran calidad. Gragera, mezzosoprano, tiene una afamada reputación de recitalista especialista en lied.
El concierto de anoche no contó con el encanto añadido que supone el Oratorio de San Felipe Neri, que es donde en principio estaba programado se celebrara. Por fin se llevó a cabo en el Palacio de Congresos, que si bien es cierto que no es tan cálido ni acogedor como el Oratorio, sin embargo, es de mucho mejor acceso y sobre todo cabe más gente, y sin agobios a la entrada. Lo uno por lo otro, pues el Ciclo de música de Cámara sigue congregando a una notable cantidad de público este año de conmemoración constitucional.
El programa dedicado fundamentalmente a la música española entorno a Tonadilla escénica, un género musical cien por cien español, que durante el S XVIII alcanzó su mayor esplendor, amenizando las representaciones teatrales, entre un acto y otro.
El recital dio comienzo con Vicente Martín y Soler, el “Mozart valenciano”. Gragera y Cardó interpretaron sus “Seis canciones italianas”, con textos del mismísimo Lorenzo Da Ponte, a la sazón autor de los libretos de tres de las obras inmortales de W. A. Mozart: Le nozze di Figaro, Don Giovanni, y Cosí fan tutte, nada menos.
A estas canciones, siguieron dos obras de Pablo Esteve, uno de los máximos exponentes de la Tonadilla escénica española. Y para finalizar esta parte, dos obras de Jacinto Valledor y Santiago de Masarnau.
La segunda parte del programa comenzó con otro de los grandes compositores de la Tonadilla escénica, Blas de Laserna, autor de muchísimas piezas de este españolísimo género musical, y defensor del mismo frente a las influencias italianizantes de una ópera que comenzaba a desplazar de los teatros cualquier otro tipo de manifestación musical popular.
Junto a las obras de Laserna, y para finalizar el recital, tres obras de Manuel García y dos de Sebastián Iradier.
En general, el del martes pasado fue un recital de irregular discurrir, que tras un buen comienzo con la interpretación de las obras de Martín y Soler, luego se vino un poco abajo, quizá por una falta de dramatismo en la interpretación, tampoco ayudada demasiado por un piano que no le puso gracejo o algo de comicidad al asunto, hasta que Gragera conectó cien por cien con la obra de Manuel García, y sobre todo con “El calendario” y “Yo que no se callar”, ambas de “Caprichos líricos españoles”, con poesías de Francisco de Quevedo. Fue en estas piezas donde la tesitura de mezzosoprano de Elena Gragera, a mi manera de ver, alcanzó su pleno rendimiento, con calidez, seguridad, y una envidiable dicción. El excelente nivel ya se mantuvo hasta el final, con las obras de Sebastián Iradier “El arreglito” y “La Paloma”.
Fuera de programa, hubo un estupendo bis: Un lied de Haydn: “Noche de reyes”.
Muy de agradecer es el gran programa de mano facilitado por la organización, que junto a un estupendo trabajo del profesor José Máximo Leza, autor de la conferencia que precedió al recital, tuvo el detalle de transcribir las letras de las coplas y canciones. Una estupenda iniciativa, que se vio recompensada, todo hay que decirlo, con una positiva actitud del numeroso público asistente, guardando silencio en los momentos clave, y siendo totalmente respetuoso con el trabajo de los intérpretes.
PUBLICADO EN DIARIO DE CÁDIZ: 10/05/2012
viernes, 20 de abril de 2012
THE SOLOISTS OF LONDON EN EL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI DE CÁDIZ
THE SOLOISTS OF LONDON.
Ciclo tiempo de Cambios. En torno a la Constitución de Cádiz 1812-2012
Lugar: Oratorio de San Felipe Neri. Cádiz 17.04.2012
Programa: Félix Mendelssohn: Octeto de cuerdas en Mi bemol mayor, Op. 20. Franz Schubert: Cuarteto para cuerda nº 14 en Re menor (versión Mahler)
Aforo: Completo. Calificación: *****
MÚSICA DE CÁMARA Y ALGO MÁS
Jesús Sánchez-Ferragut
Habituales de Cádiz, Alcalá y otras ciudades de la Provincia, The soloists of London, no quiso perderse la participación en el ciclo de cámara organizado por el Consorcio para el Bicentenario y Acción Cultural Española, en este conmemorativo 2012. El Oratorio de San Felipe Neri, al completo, como en los anteriores conciertos.
Dos obras de compositores románticos, Mendelssohn y Schubert, fueron las elegidas por los solistas para este cuarto concierto de cámara del ciclo Tiempo de cambios.
Con el orden del programa invertido, la primera de las obras interpretadas fue el “Cuarteto para cuerda nº 14 en Re menor, La muerte y la doncella” de Franz Schubert, pero en la versión arreglada para orquesta por Mahler. La formación hizo una excelente interpretación, y en la línea en que nos tiene acostumbrados, buscando el efecto de la cercanía ante el público, tocando en semicírculo, y sin asiento.
Tal como rezaba en el programa de mano, es más que probable que la intención de Mahler al orquestar el cuarteto de Schubert fuera, entre otras, darle un mayor alcance a la música de cámara, actualizándola a aquéllos nuevos tiempos, que iban requiriendo que ésta se pudiera interpretar en auditorios de mayor capacidad, frente a los habituales salones palaciegos. De ahí que añadiera instrumentos al cuarteto, para conseguir mayor sonoridad.
Y no es menos cierto que esta versión mahleriana del cuarteto de Schubert, se presta excelentemente a la idea de The Soloists of London, de hacer también más cercana la música de cámara al público de hoy día. En realidad The Soloists of London, de alguna manera con su forma de interpretar, también pretenden, sin renunciar a la pureza de la música de cámara, una mayor proximidad hacia el espectador, lo cual está de actualidad. Las rigideces se relajan, pero la música pervive pura y con mucho y buen oficio por parte de los intérpretes.
La segunda obra de la noche, fue el octeto de cuerdas en Mi bemol mayor op. 20 de Felix Mendelssohn. Esta obra, un verdadero lujo para el espectador, contó con la excelente colaboración del violinista Michael Thomas, Director de la Orquesta Ciudad de Almería, quien asumió el papel de primer violín, a mi modo de ver de manera brillante.
El octeto, reforzado con el contrabajo, fue interpretado por los nueve componentes de los Solistas de Londres con verdadero saber hacer, fruto de la dilatada carrera artística de sus componentes. Una versión tocada en un tempo bastante correcto, permitiendo al espectador poder disfrutar de todos los matices y texturas. La experiencia de los solistas y el virtuosismo de Thomas se notaron a la hora de resaltar las ricas melodías de la obra de Mendelssohn, la claridad en la interpretación del andante, y el espectacular y contrapuntístico desarrollo del Presto.
El público aplaudió puesto en pie y arrancó un bis, no previsto, a los Solistas, que repitieron los compases finales del Presto, para regocijo de los asistentes. Realmente un excelente concierto de música de cámara y algo más.
http://www.diariodecadiz.es/article/cadiz/1237535/musica/camara/y/algo/mas.html
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