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lunes, 6 de febrero de 2012

CUARTETO CASALS. CICLO VIVA LA PEPA. MÚSICA EN LAS CORTES GADITANAS



EL SITIO Y LOS MÚSICOS ADECUADOS



CUARTETO CASALS

Ciclo “Viva la Pepa. Música en las Cortes gaditanas”.
Programa: Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz (1787).
Lugar: Oratorio de la Santa Cueva. Día: 4 de febrero de 2012. Asistencia: Aforo Completo.
Calificación: *****



Jesús Sánchez-Ferragut


La tercera convocatoria del ciclo de música Viva la Pepa, tuvo lugar en el sitio adecuado, a la hora adecuada y por los músicos adecuados, que es como habría definido mi amigo Robin, melómano inglés con cuarenta años de trabajo en la City londinense a sus espaldas, a la interpretación de Las siete útlimas palabras de Cristo en la Cruz, una de las obras clave de F J Haydn. Y lo cierto es que la cita para ser perfecta del todo, sólo hubiera necesitado haber sido convocada en la mañana del Viernes Santo.

En la calle Rosario, a pesar de que probablemente el sábado fue uno de los días más fríos y desapacibles del año, una respetable cola en la puerta del nº 10 hacía lo posible e imposible por entrar a oír uno de los conciertos más esperados del ciclo organizado por el Consorcio y el Centro Nacional de Difusión Musical.

La Santa Cueva se quedó pequeña enseguida, y los que pudimos entrar tuvimos la ocasión de poder ver una representación verdaderamente excepcional de la versión para cuarteto de cuerda de la partitura de Haydn.

Y el Cuarteto Casals, hoy día una de las formaciones de cámara más notables de Europa, no defraudó en absoluto al público expectante. Una ejecución impecable y pulcra de una partitura que sublima lo sencillo y que en las manos de los cuatro componentes del Cuarteto Casals logra crear un absoluto clima de recogimiento y meditación positiva. Cuando la ejecución de la pieza, como es el caso, es de tan excelente factura, poco cabe añadir sino alabar el trabajo de estos excepcionales músicos que consiguen que la versión para cuarteto de cuerdas suene tan impresionante como la versión para orquesta.

Entre pieza y pieza de esta obra clave haydiniana, una meditación, para la evocación de una época, la de fines del S XVIII y comienzos del S XIX donde, oración y recogimiento convivían con logias masónicas, y con batallas tan decisivas para la Historia de España y de Cádiz como la de Trafalgar o siete años más tarde el asedio a la ciudad por parte del antiguo aliado francés, que daría lugar a la promulgación de la primera Constitución española.

Publicado en Diario de Cádiz:
 
http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/1177593/sitio/y/los/musicos/adecuados.html

domingo, 5 de febrero de 2012

CAMERATA DEL PRADO. CICLO VIVA LA PEPA. MÚSICA EN LAS CORTES GADITANAS



LA CONSTANCIA DE LA INVESTIGACIÓN MUSICAL

CAMERATA DEL PRADO
Ciclo “Viva la Pepa. Música en las Cortes gaditanas”.
Director: Tomás Garrido
Magdalena Llamas, Mezzosoprano. Gabriel Díaz, Contratenor; Miguel Bernal, Tenor; Isidro Anaya, Bajo.
Programa: Ramón Garay: Oratorio al Santísimo (1812-1815).
Lugar: Iglesia del Carmen. Día: 3 de febrero de 2012. Asistencia: Completo.
Calificación: ****


Jesús Sánchez-Ferragut.

La verdad es que no esperaba encontrarme el pasado viernes por la noche en la Iglesia del Carmen una tan interesante sorpresa como la que nos trajo la Camerata del Prado, con su Director, Tomás Garrido al frente. Creo que no me equivoco si digo que el público que llenaba el recinto religioso también tuvo la misma sensación.

El concierto del pasado viernes es fruto de varios años de investigación musical, según tuvo la ocasión de comentarme el propio Tomás Garrido tras el concierto, quien también me manifestó que este oratorio de Garay ya lo han interpretado en tres o cuatro ocasiones más, todas con gran aceptación del público asistente.

La constancia en la investigación musical ha posibilitado la puesta en escena de esta meritoria obra, prácticamente inédita (parece que solo se interpretó en el S XIX en Jaén) que nos acerca a lo que, musicalmente, se hacía en la convulsa España de la Constitución de 1812. Una pieza musical, que pese a ser un oratorio, y haber sido escrita con los escasos recursos de un Ramón Garay que era maestro de capilla de la Catedral jiennense, refleja perfectamente, como pocas obras quizá, esa transición, tan poco conocida del público actual, del clasicismo musical al romanticismo español (o lo que viene a ser lo mismo, los orígenes del romanticismo en España). La labor de investigación también lleva a los musicólogos a situar la obra entre 1812 y 1815, lo que hace, además, muy oportuno su representación en Cádiz este año del Bicentenario de la Constitución.

Una pena, sin embargo, el que otros investigadores y músicos locales, de los que doy fe que han trabajado en la misma dirección, no hayan podido ver recompensado sus trabajos con la inclusión en este ciclo de música en torno a las Cortes gaditanas.

 El concierto en sí, estuvo marcado por una orquesta, la Camerata del Prado, bien empastada, y con una instrumentación musical que sorprende por la variedad de instrumentos, ya que dos trompas, dos clarinetes dos flautas y un fagot acompañaron al resto de la cuerda, lo cual no es lo que se espera al ir a escuchar un oratorio en una iglesia.

Pero si interesante fue ver la instrumentación, y los pasajes de la parte orquestal con temas claramente romanticistas, la verdadera sorpresa estuvo en la selección de voces, ya que tampoco es usual ver un contratenor (Gabriel Díaz) junto a un papel reservado a la voz de bajo (Isidro Anaya), que llega a asumir una enfatizada ejecución del Allegro final del primer villancico, como si del mismísimo Don Pedro del Don Giovanni de Mozart se tratara. Lo sorprendente es esto último, y no la voz del contratenor, habitualmente utilizado por la polifonía y armonía antigua para las voces del “Altus” de los oratorios, papel que incluso llegaría a compartir con los famosos castrati. Un notable alto para ambos cantantes, y también para la mezzo Magdalena Llamas y el tenor Miguel Bernal, las cuatro voces que estupendamente dieron vida a los papeles de Cristo, Pecador, Ángel y Luzbel, en este Oratorio al Santísimo obra de Ramón Garay, ahora descubierta.

PUBLICADO EN DIARIO DE CÁDIZ:






sábado, 4 de febrero de 2012

ORQUESTA DE CORDOBA. CICLO ¡VIVA LA PEPA! MÚSICA EN LAS CORTES GADITANAS



NUEVO ESCENARIO Y RENOVADO ÉXITO


ORQUESTA DE CÓRDOBA.

Ciclo Viva la Pepa. Música en la Cortes gaditanas.
Director: José Luis Temes.
Programa: Ramón Garay: Sinfonías nº 4 y nº 7; F J Haydn: Sinfonías nº 48 “María Teresa” y nº 45 “Los adioses”.
Lugar: Iglesia del Carmen. Día: 2 de febrero de 2012. Asistencia: Aforo completo.
Calificación: *****



Jesús Sánchez-Ferragut 

José Luis Temes, Director de la Orquesta de Córdoba, fue el encargado de dar comienzo al mini ciclo “Viva la Pepa. Música en las Cortes gaditanas”, organizado por el Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812 y el Centro Nacional de Difusión Musical.

Con la amabilidad y pedagogía que le caracteriza, José Luis Temes dio la bienvenida y agradecimientos, e introdujo al público en el porqué del ciclo y la elección de sus compositores, y en concreto se refirió a los dos protagonistas de la noche: Ramón Garay y Franz Joseph Haydn. Del primero, la Orquesta de Córdoba, bajo su batuta, ha grabado la única recopilación de sus 10 sinfonías, tan inéditas hasta ese momento, que ni el propio Garay las vio estrenar después de haberlas compuesto, habiendo permanecido ocultas hasta que el musicólogo profesor Pedro Jiménez Cavallé las puso de manifiesto no hace mucho.

 A la convocatoria del pasado jueves, no se pudo pedir mejor respuesta por parte del público gaditano, que llenó por completo la Iglesia del Carmen, pese al frío importante que hizo, tanto dentro como fuera. Pero fue el único inconveniente, pues resultó ser un espacio especialmente propicio para la interpretación de las cuatro sinfonías programadas por Temes y la orquesta cordobesa. Y un acierto el haber colocado cuatro focos en el interior de la Iglesia (pese a hacer un poco de ruido), que dieron calidez y color a la misma.

 Las dos sinfonías de Garay, escritas cada una de ellas en cuatro movimientos bien diferenciados, no requieren especiales virtuosismos en los músicos, pero son de una notable belleza. La primera de ellas, la nº 4 más liviana que la nº 7. Esta última, con más melodías y con un mayor trabajo de la cuerda, que la Orquesta de Córdoba asumió magníficamente, con un excelente trabajo de los cellos en el adagio.

El programa estuvo planteado de manera muy equilibrada, y de menos a más, haciendo una muy buena combinación para la primera parte, la 4ª de Garay con la sinfonía María Teresa de Haydn, donde brillaron especialmente los contrabajos en una excelente e impecable ejecución.

La segunda parte aunó la 7ª de Garay con la sinfonía nº 45 de “Los adioses” de Haydn, de una factura exquisita y deliciosa. La Orquesta de Córdoba la interpretó a pleno rendimiento, para, como manda la partitura, ir disminuyendo progresivamente en el adagio del Finale, donde los músicos, progresivamente y por cuerdas, van dejando de tocar sus instrumentos, hasta quedar solo el primer violín. Brillante.

Un excelente comienzo de ciclo, que arrancó los aplausos del público hacia una orquesta habitual de Cádiz capital, y que ahora encuentra un nuevo escenario (aunque no haya podido ser el Oratorio de San Felipe Neri) que confirma su buen estado de salud musical.

Publicado en Diario de Cádiz:
http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/1175925/nuevo/escenario/y/renovado/exito.html