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lunes, 18 de junio de 2012

MADAMA BUTTERFLY EN EL TEATRO DE LA MAESTRANZA DE SEVILLA





Foto: web Teatro de la Maestranza





Madama Butterfly
Ópera en tres actos de Giacomo Puccini. Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica.

Teatro de la Maestranza de Sevilla. Día 8 de junio de 2012. Aforo completo.
Real Orquesta Sinfónica de Sevilla.  Director: Pedro Halffter.
Dirección escénica: Mario Gas. Escenografía: Ezio Frigerio. 
Intérpretes: Svetla Vassileva (Madama Butterfly), Héctor Sandoval (Pinkerton), Ángel Odena (cónsul Sharpless), Marina Rodríguez Cusì (sirvienta Suzuki), Mikeldi Atxalandabaso (Goro), Fernando Radó (Tío bonzo), Fernando Latorre (príncipe Yamadori y comisario).
Coro de la AA. del Teatro de la Maestranza
Una producción del Teatro Real de Madrid. 
Calificación ****



Por Jesús Sánchez-Ferragut



Del 5 al 15 de junio, y en 8 representaciones, se ha puesto en escena en el Teatro de la Maestranza de sevilla "Madama Butterfly" de Giacomo Puccini. Es la tercera puesta en escena de la popular obra de Puccini en el Taetro de la Maestranza, desde que este se inaugurara.
Yo asistí a la representación del día 8, con el primer elemco, y con el aforo al completo.

La producción, ya vista en el Teatro Real de Madrid, da un salto en la escenografía tradicional de esta ópera pucciniana, y llena las tablas con una importante parafernalia de tramoya al descubierto, con operarios, camarógrafos, tramoyistas, etc, deambulando entre cantantes, de tal suerte que la escena del Maestranza se convierte en una espeie de estudios cinematográficos de principios del S XX, que a su vez contienen los decorados típicos de las diferentes escenas de lo que podría ser la filmación de una película sobre Madama Butterfly. Paralelamente, lo que se filma, se proyecta en blanco y negro, sobre dos panatallas fuera del escenario. Curioso, por lo novedoso, así como por la intención de dar un poco más de acción a una escena que suele ser difícil de innovar, por lo "zen" que requiere lo japonés, y la propia dinámica de la ópera de Puccini, que requiere poco decorado.
También es curioso el paralelismo simbólico que puede llegar a producirse entre el personaje Pinkerton, teniente de navío de la US Navy, y la parafernalia hollywoodiense de la filmación de Madama Butterfly en unos estudios americanos.

Supongo que el resultado tendrá opiniones para todos los gustos. Desde los que opinen que con tanto continente y tanto contenido juntos, no se hace sino despistar al espectador. Hasta los que opinen que el extraordinario despliegue de luces que conlleva el montaje en plan peliculero, ha convertido  a esta versión en una experiencia verdaderamente única. Enfin, nos quedaremos con lo bueno...

Svetla Vassileva, soprano búlgara, solo me convenció por momentos, en lo canoro, ya que en lo interpretativo y dramático estuvo muy bien, habiendo estudiado a fondo el personaje. Sin embargo, engoló la voz y no supo darle la delicadeza y los pianos debidos en algunos pasajes importantes.
El tenor mejicano Héctor Sandoval, asumió el difícil papel de Pinkerton, que requiere muy buenas cualidades canoras, y en este caso en concreto, además, tuvo que competir en lo interpretativo con la Vassileva, lo que hizo la cosa más difícil aún. Su representación no pasará por ser de las mejores que se han visto en el Maestranza.

Me pareció muy a la altura de las circunstancias la actuación de la mezzo valenciana Marina Rodríguez-Cusí, que tuvo una estupenda intervención en el papel de Zusuki. También tuvo una actuación correcta el barítono tarraconense Ángel Ódena.

De la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, decir que, como de costumbre, se comportó como lo que es: Una gran orquesta. Sin embargo, y también como en más ocasiones de lo que debiera, su Director, Pedro Halffter, la llevó al máximo de sus posibilidades, en detrimento de los cantantes, sobre todo en una representación donde se sabía a priori que algunos de ellos tendrían que hacer verdaderos esfuerzos para no ser tapados por la orquesta. Creo que la ROSS debería trabajar más este aspecto, y acercarse a lo que en realidad es la Ópera: Es espectáculo total, donde haya una verdadera conjunción de lo dramático con lo musical, y no una competición entre el foso y las tablas.

Por último, señalar que el Coro de la AA. del Teatro de la Maestranza estuvo fenomenal, como casi siempre.


jueves, 22 de marzo de 2012

OPERA: ESTRENO DE LUCIA DE LAMMERMOOR EN SEVILLA


Lucía de Lammermoor. Teatro de la Maestranza. Sevilla

UNA LUCIA CON APELLIDOS ANDALUCES



CRÍTICA DE “LUCIA DI LAMMERMOOR”. SEVILLA. 17 AL 30 DE MARZO 2012

Sala: Teatro de la Maestranza de Sevilla.

Obra: LUCIA DI LAMERMOR.
Opera en tres actos de Gaetano Donizetti.
Libreto de Salvatore Cammarano.

Reparto:
Juan Jesús Rodríguez: Lord Enrico Ashton
Mariola Cantarero: Mis Lucia Ashton
Stephen Costello: Sir Edgardo
Vicenç Esteve: Lord Arturo Bucklav
Simón Orfila: Raimondo Bidebent
Ana Tobell:: Alisa
Manuel de Diego: Normanno
Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Director: Will Humburg.
Coro del Teatro de la Maestranza. Director: Iñigo Sampil.
Dirección de escena: Giulio Ciabatti. Escenografía: Pier Paolo Bisleri. Vestuario: Giuseppe Palella. Iluminación: Juan Manuel Guerra.
Producción de la Fundación Teatro Lírico “Giuseppe Verdi” de Trieste.



Por Jesús Sánchez-Feragut


El Teatro de la Maestranza prácticamente al completo dio la bienvenida al estreno de la ópera de Gaetano Donizetti “Lucia di Lammermoor”, y también dio el aplauso, merecido, a los dos cantantes que triunfaron en la representación la noche del estreno: el barítono Juan Jesús Rodríguez y la soprano Mariola Cantarero. Ambos andaluces, uno de Cartaya (Huelva) y otra de Granada.

La dirección musical estuvo a cargo del alemán Will Humburg, que condujo con decisión a la ROSS, de principio a fin.

La obra de Donizetti es uno de los exponentes del belcanto italiano de comienzos del romanticismo musical, y contiene pasajes para el lucimiento exclusivo de la soprano protagonista. Mariola Cantarero posee aptitudes sobradas para el papel, como ya ha demostrado en otras ocasiones, y la del estreno de esta versión sevillana de Lucia di Lammermoor, no la dejó escapar, poniendo en escena todas sus virtudes canoras, que no son pocas. Su interpretación del “aria de la locura” provocó una explosión de aplausos y “bravas” entre el público, que se prolongó como hacía tiempo no se escuchaba en la temporada lírica del Maestranza. Brava Mariola.

Juan Jesús Rodríguez, estuvo francamente bien, tanto en lo canoro como en la interpretación de su papel, Lord Enrico Ashton, hermano de Lucia de Lammermoor. El onubense demostró cómo se hace belcanto desde la tesitura de barítono, cantando con naturalidad, pureza y claridad, sin restar ni un ápice de decisión y con una estupenda pronunciación. Bravo.

Y no es que el resto del elenco no lo hiciera bien, sino todo lo contrario, como demostraron con la excelente interpretación del sexteto del segundo acto. Y vamos por partes: En primer lugar, el tenor americano Stephen Costello, en el papel de Sir Edgardo, que pese a que anunció cierta indisposición a la conclusión del segundo acto, lo cierto es que tuvo una buena actuación, quizá algo dubitativa en el primer acto, pero que superó perfectamente tras la cabaletta triunfante del segundo acto. El público recompensó su esfuerzo.

En segundo lugar, el tenor barcelonés Vicenç Esteve, con un corto pero estupendo papel, así como el tenor santanderino Manuel de Diego.

Junto a ellos, el bajo menorquí Simón Orfila, que obtuvo el reconocimiento del público, a pesar de encarar un papel que quizá no se ajuste exactamente a su excelente y bella voz.

Y además de todo lo dicho, un sobresaliente para el Coro del Teatro de la Maestranza, que tuvo una actuación redonda, que también se vio recompensada con el aplauso del público.

Una lástima que no se pudiera decir lo mismo de la escena, pues los decorados, mal planteados, y faltos de iluminación adecuada, produjeron un cierto “estrés” en los cantantes, sin duda por temor a un resbalón ante tanta irregularidad en las tablas.

Sin embargo ello no desmereció lo que realmente fue el estreno de Lucia de Lammermoor: Una excelente noche de belcanto italiano puro, donde el buen hacer de los cantantes, coro y orquesta brillaron por encima de todo.


PUBLICADO EN DIARIO BAHÍA DE CÁDIZ:


viernes, 16 de marzo de 2012

PRÓXIMA ÓPERA EN EL TEATRO DE LA MEASTRANZA DE SEVILLA: LUCIA DI LAMMERMOOR

LUCIA DI LAMMERMOOR
OPERA EN SEVILLA
TEATRO DE LA MESTRANZA




Mañana sábado 17 tendrá lugar en el Teatro de la Maestranza de Sevilla el estreno de la ópera Lucia de Lammermoor, obra de Gaetano Donizetti por vez primera interpretada en Nápoles el 26 de septiembre de 1835.

La puesta en escena de esta ópera de género belcantista que ahora estrena el coliseo sevillano, es una producción de la Fundación Teatro Lírico “Giuseppe Verdi” de Trieste, y estará en cartel durante 5 representaciones, los días 17, 20, 23, 27 y 30 de marzo.

La versión de Lucia de Lamermoor que nos trae el Maestranza de Sevilla, cuenta con dos destacados cantantes andaluces, como son el barítono onubense (Cartaya) Juan Jesús Rodríguez, y la soprano granadina, Mariola Cantarero. Junto a ellos, el tenor Estephen Costello, norteamericano de Filadelfia, que llega precedido de ser uno de los destacados artistas de la generación actual de tenores.

En la dirección musical, el alemán Will Humburg, Titular de la Münster Opera Theatre, y de la Münster Symphony Orchestra. Y en la Dirección escénica, Giulio Ciabatti, que ha cosechado éxitos desde 1999 con esta versión de la famosa ópera de Donizetti.

Inspirada en una obra de Sir Walter Scott, Lucia de Lammermoor, está recreada en la Escocia del S XVII, y es una drama trágico en tres actos, que da pie al lucimiento vocal de las sopranos que la han inteerpretado desde su estreno a comienzos del S XIX.

sábado, 21 de enero de 2012

RIGOLETTO. TEATRO VILLAMARTA DE JEREZ 19.01.2012







 
ISMAEL JORDI AFIANZA SU PAPEL DE BELCANTISTA EN EL TEATRO VILLAMARTA.



CRÍTICA DE “RIGOLETTO”. TEATRO VILLAMARTA DE JEREZ. 19.01.2012



Sala: Teatro Villamarta Jerez.
Obra: “RIGOLETTO”. Opera en tres actos de Giuseppe Verdi.
Libreto de Francesco María Piave, basado en el drama de Víctor Hugo Le roi s’amuse.
Reparto:
Rigoletto: LUIS CANSINO
Gilda: SABINA PUÉRTOLAS.
Duque de Mantua: ISMAEL JORDI.
Sparafucile: RUBÉN AMORETTI.
Conde Monterone: FEDERICO GALLAR.
Marullo: DAVID LAGARES.
Conde de Ceprano: Hilario Abad.
Borsa: J M PÉREZ MADUEÑO.
Condesa de Ceprano: Inma Salmoral.
Giovanna: Julia Arellano.
Paje: Erreguiñe Arrotza.
ORQUESTA LÍRICA DEL SUR. Director: Carlos aragón.
Coro del Teatro Villamaría. Director: JM Pérez Madueño.
Dirección de escena: Francisco López; Escenografía y figurines: Jesús Ruiz; Coreografía: Belén Fernández.



Jesús Sánchez-Ferragut

Hace aproximadamente cinco años, no se hablaba de la crisis, o por decirlo más correctamente, sólo algunos se atrevían a decir la que se avecinaba. Y hace cinco años, a finales del 2006 concretamente, el reestreno de la versión villamartina de Rigoletto, lució un lleno absoluto en el coliseo jerezano, lo cual no ocurrió el pasado jueves 19, pese a haber registrado una excelente entrada. Además, en esta ocasión el frío de la noche se coló inevitablemente por el hall del teatro, haciendo que los aplausos no sonaran ni tan cálidos ni tan numerosos como hace cinco años.

En mi caso particular, el interés por asistir a la reposición de este Rigoletto, estuvo motivado fundamentalmente por seguir la evolución del tenor jerezano Ismael Jordi, un lustro más tarde, con la misma producción, en el mismo sitio, y a la misma hora.

Y tengo que decir en honor a la verdad, que Jordi se va afianzando en su papel belcantista. En lo canoro estuvo muy bien, de menos a más, y sin ningún pero que objetarle. Su voz de timbre claro, demuestra seguridad, siendo además muy agradable, y manteniendo la estupenda dicción que siempre, desde el comienzo, demostró poseer. Sus cualidades dramáticas también van en alza, y se nota que, al menos en esta versión, se desenvuelve más correctamente en el escenario.

Con un Jordi –Duque de Mantua- afianzado en su papel, la representación del pasado jueves experimentó una notable mejoría también con la incorporación al elenco del barítono Luis Cansino, que hizo un trabajo realmente merecedor de la recompensa del público. Su papel, el del bufón Rigoletto, es sin duda el más complejo de la representación, ya que necesita de varios registros interpretativos y canoros. Luis Cansino supo transmitir al público jerezano el drama de la vida de un bufón palaciego que a su vez posee una vida privada conmovedora, y que fruto de la “Maledicione” cae en el más profundo de los desastres personales, acabando con su vida y la de su única familia, su hija Gilda. Cansino supo afrontar el reto de ser la base de toda la representación, sin defraudar en ningún momento, tanto en las diversas arias, como en los dúos y cuartetos. Muy bien.

Sabina Puértolas, ya conocida del Villamarta por su representación del papel de Mariel en “La fille du régiment”, encarnó en esta ocasión el papel de Gilda, la hija secreta de Rigoletto. Sabina, supo darle la ternura y la belleza al papel de quien se convierte en el objeto del oscuro deseo y bajas pasiones del Duque y a la vez el tesoro mejor guardado del bufón Rigoletto. Su capacidad dramática estuvo a la altura de la representación, y en lo canoro, su elegante voz de soprano lírica dejó un excelente sabor de boca a los asistentes a la representación del pasado jueves.

También estuvieron muy correctos el bajo Rubén Amoretti en el papel del sicario Sparafucille y la mezzosoprano Marina Pardo en el de Maddalena.

La orquesta Lírica del Sur solo alcanzó a tener una actuación discreta, si bien es cierto que la acústica del Villamarta depara en ocasiones sorpresas acústicas, dependiendo de dónde se sitúe uno. El coro, sigue siendo uno de los asuntos pendientes, e irresolutos, del Teatro Villamarta, en la búsqueda de ser realmente la sala lírica del Sur.

En lo que se refiere a la escena, no diré nada nuevo de lo dicho hace cinco años: Sobresaliente en los recursos de decorados y efectos escénicos (aunque la iluminación tuvo sus fallos), pero la chance de establecer sobre la escena una comparativa entre el S. XVI y el S. XX, introduciendo en la trama a un grupo de camisas negras, e incluso vistiendo al Duque de Mantua de fascista, no hace a la postre sino que la representación pierda en riqueza de vestuario, fidelidad hacia el libreto, e incluso se ha podido comprobar que en el transcurso de tan solo cinco años ha quedado desfasada la idea, careciendo la idea aún de menos significado, ahora que entonces.

Sin embargo, en lo fundamental, la versión de Rigoletto mereció la pena, y sobre todo poder ver la consolidación de Ismael Jordi y la acertada incorporación de Luis Cansino a un nuevo reparto de cantantes.


Publicado en Diario Bahía de Cádiz:


sábado, 14 de enero de 2012

RIGOLETTO EN JEREZ LOS DÍAS 19 Y 21 DE ENERO 2012



Fotos de la representación de 2006
 LUIS CANSINO - SABINA PUÉRTOLAS - ISMAEL JORDI - RUBÉN AMORETTI - MARINA PARDO



Producción del Teatro Villamarta


CORO DEL TEATRO VILLAMARTA

JESÚS RUIZ, escenografía y vestuario

CARLOS ARAGÓN, dirección musical

FRANCISCO LÓPEZ, dirección de escena

Lugar: Teatro Villamarta de Jerez. 19 y 21 de enero de 2012

miércoles, 29 de junio de 2011

ÓPERA DON CARLO EN SEVILLA

Foto: web del Teatro de la Maestranza


UN EXCELENTE CARTEL DE CANTANTES PARA UNA MALA LEYENDA



DON CARLO. 
Drama Lírico en cuatro actos, de Giuseppe Verdi, sobre libreto de François-Joseph Méry y Camille Du Loclé, basado en la tragedia homónima de Friedrich Schiller.
Reparto:
Ievgen Orlov, Kamen Chanev, Ángel Ódena, Fiorenza Cedolins, Dolora Zajick, Dmitri Ulianov, Fernando Radó, Aurora Amores, Ángel Rodríguez, Manuel de Diego, Cristina Toledo.
Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Director Pedro Halffter. Coro del Teatro de la Maestranza. Director Íñigo Sampil. Dirección escénica: Giancarlo del Monaco.
Teatro de la Maestranza de Sevilla 27 de junio de 2011.


Jesús Sánchez-Ferragut

 

Don Carlo se estrenó el 11 de marzo de 1867, como ópera francesa en cinco actos. La obra de Verdi tuvo diversas versiones, y de todas ellas, la que se ha representado en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, es la versión italiana en cuatro actos, la que no contiene la primera parte de la historia que se desarrolla en los jardines de Fontainebleau, en Francia, (que por cierto da sentido, y hace mejor comprender el papel y el comportamiento del infante Don Carlos durante el resto de la ópera).

La historia, basada en la tragedia Don Carlo de F. Schiller, trata un período de la Historia de España salpicada por la leyenda negra, y relata los amores de Don Carlos con Isabel de Valois, la que a la postre sería la esposa de su padre el Rey Felipe II. La acción de esta versión italiana, transcurre entre el Monasterio de Yuste y Madrid.

Giancarlo del Mónaco, responsable de toda la escena, hijo del famosísimo cantante de ópera Mario del Mónaco, fue el responsable de la escenografía de la versión estrenada el pasado 25 de junio en Sevilla, coproducción de ABAO, Fundación Ópera de Oviedo, Festival de Ópera de Tenerife y Teatro de la Maestranza.

La verdad sea dicha, este aspecto de la obra no fue lo mejor de la noche, y por varias razones: En primer lugar por una falta de unidad de criterio en los distintos actos y escenas. Unos estuvieron muy parcos de decoración, como el primer acto, y otros, sin embargo, espléndidos, como fue el caso de la escena en las habitaciones del Rey en Madrid, donde se cuidó el mobiliario hasta el último detalle. Y otros actos, en fin, sin sentido alguno, como el caso de la escena de auto de fe, donde un descomunal crucifijo inundaba la escena, en un exceso de protagonismo de la escenografía sobre la obra.

Y la escena tampoco destacó, en segundo lugar, porque impidió que la elegancia, sutileza e incluso la investigación historiográfica de Schiller y Verdi sobre Don Carlos, no quedaran reflejadas fielmente en la puesta en escena de esta producción sevillana, ya que se introdujeron algunas acciones y manifestaciones nada sutiles, y que tampoco le dieron mayor brillo o interés a la obra. Me refiero a la escena ya aludida del auto de fe y al último acto, donde un Felipe II blandiendo una espada le arrea un bajonazo a Don Carlos, hiriéndolo de muerte, lo cual no se parece en nada al verdadero libreto, donde Don Carlos es arrastrado a la tumba por la voz de su abuelo, en un final sin solución. Sin embargo, Del Mónaco tira por la calle de en medio y opta por darle una solución de su cosecha, en plan leyenda negra, y que cercena cualquier posibilidad de esfuerzo intelectual del espectador. Se lo da todo hecho.

Pese al concepto escénico antes aludido, hay que decir que el recorte de medios financieros de esta crisis que nos abduce últimamente a todos, se llevó con una extraordinaria dignidad en lo que se refiere al vestuario y la iluminación, que resultaron de una excelente calidad.

La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla estuvo a la altura de las mejores orquestas verdianas, consiguiendo una versión muy empastada, con riqueza tímbrica, y dejando un fenomenal sabor de boca al respetable. Quizá en algunos pasajes, sobre todo en torno a Don Carlos, un poco excesivo el nivel sonoro, lo que se tradujo en una dificultad añadida al papel del Infante, ya de por sí falto de lucimiento en la partitura, frente a la brillantez escrita para el resto de los cantantes.

Lo mejor de la noche sin lugar a dudas, y quizá también de la temporada de 2010-2011 del Maestranza, fueron los cantantes. Un equilibrio mucho más que notable de los mismos, le dio un empaque a esta versión de Don Carlo que la hará difícilmente olvidable.

La mezzosoprano Dolora Zajick cosechó los mayores aplausos, y merecidamente, pues su interpretación del papel de la malvada Princesa de Éboli fue excepcional. Haciendo gala de un registro amplísimo, se movió con excelente soltura en todos los pasajes, dando una verdadera lección de bel canto, con una voz clara, transparente, a la vez que potente y segura. Bravíssima.

Muy bien estuvieron Iegven Orlov y Ángel Ódena, en los papeles de Felipe II y Rodrigo, Marqués de Posa. Ambos convencieron por completo al público sevillano. Bravo los dos.

También tuvo una actuación excelente Dimitri Ulianov en el papel del Gran Inquisidor, un papel de bajo profundo, que interpretó a la perfección.

La soprano Fiorenza Cedolins encarnó el papel de Isabel de Valois, haciendo gala de una bonita voz, controlando sutilmente los pianos, y luchando con la contundencia de la ROSS.

Por último, Kamen Chanev, tuvo una correcta intervención, si tenemos en cuenta que, pese a que el título de la obra es el de su protagonista, sin embargo la partitura no le reserva el mejor papel, ni mucho menos. La ROSS no tuvo tampoco mucha piedad de él, y en varios pasajes impidió un mayor lucimiento del cantante.

Queda por decir que el coro del Maestranza tuvo una muy buena intervención durante toda la larga representación de este Don Carlo de Verdi.

En definitiva, una excelente obra para acabar la temporada 2010-2011 del Maestranza, que tuvo la suerte de contar con unos excelentes cantantes, que hicieron una versión difícilmente olvidable.

domingo, 5 de junio de 2011

ÓPERA CARMEN. TEATRO VILLAMARTA DE JEREZ. SÁBADO 4 DE JUNIO DE 2011













CARMEN, CARMEN, CARMEN





Ópera CARMEN de Georges Bizet.
Libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halevy, basado en la obra homónima de Prosper de Mérimée.
Sala: Teatro Villamarta de Jerez
Aforo: Completo.

Reparto:
Carmen, María José Montiel; Don José, Marcelo Puente; Ecamillo, José antonio López; Micaela, Ainhoa Garmendia; Frasquita,Cecilia Lavilla Berganza; Mercedes, Marina Pardo; Remendado, José Canales; Dancairo, David Rubiera; Zúñiga, Francisco Santiago; Morales, Angel Tomás Pérez; El destino, Leonor Leal
Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Director: Elena Herrera.
Coro del Teatro Villamarta. Director: Juan Manuel Pérez Madueño. Escolanía de la Escuela Municipal de Música.
Escena: Paco López.




Jesús Sánchez-Ferragut
El amor es hijo de gitana, / jamás conoció ley alguna: / si no me quieres, yo te quiero, / pero si te quiero, ¡Ten cuidado!

Así reza la traducción de la famosísima Habanera del primer acto de la ópera Carmen, una de las óperas más representadas y afamadas de todos los tiempos…Bueno de casi todos los tiempos, porque mientras su creador, Geoorges Bizet vivió, la ópera solo obtuvo un discreto puesto entre sus producciones musicales. Tan solo a la muerte del compositor francés, Carmen alcanzó la plena y máxima popularidad que hoy sigue manteniendo, y disputando a obras como La Traviata o El Barbero de Sevilla.

No se trata, sin embargo de una de las óperas de mayor complejidad técnica, ni de mayor belleza musical, ni siquiera se lleva la palma en la complejidad escénica, pese a que la tiene, y grande. Entonces ¿A qué se debe la popularidad de esta obra de un francés del S XIX sobre las historias de amor de una cigarrera de Sevilla? El problema no está resuelto, y precisamente por eso, la ópera Carmen sigue estando de actualidad, y sus diferentes puestas en escena siguen estando en pleno vigor.

El personaje central de la obra, es decir, la Carmencita gitana, trabajadora de una fábrica de tabacos en Sevilla, admite mil actualizaciones y énfasis, pues las relaciones de pareja, en cuanto son en gran parte lucha por el poder, reflejan la pugna por la dominación en la misma. Y eso es un asunto actual, que sin duda, va más allá de la piel del personaje.

El personaje de Bizet está por encima del amor, al que utiliza a su conveniencia, sin mirar al pasado ni al futuro, porque a Carmen lo que le importa es su libertad, su soberana voluntad, lo que hoy podríamos denominar la “república independiente de su autonomía personal”. Sabedora de sus encantos, los utiliza siempre con decisión, determinación y “pasión española”, en pro de su causa. Carmen paga con su vida el alto precio que la vida impone a hombres y mujeres (hoy desgraciadamente las mujeres siguen padeciendo violencia machista) por el mero hecho de rebelarse contra la dominación de la pareja.

Entrando en la representación de la Carmen producción del Teatro Villamarta que tuve la ocasión de ver el pasado sábado 4, tengo que concluir que con respecto a la primera producción de hace cinco años, ha ganado enteros. Para empezar, la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, lo hizo fenomenal, adecuándose perfectamente al foso villamartino y sonando muy compacta y empastada.

Para continuar, la actuación de la mezzosoprano madrileña María José Montiel que cubrió las expectativas del más exigente de los espectadores. Su voz de mezzo con tintes oscuros y amplio registro, con estupenda entonación, y cantando de manera natural haciendo fluir las notas sobre el aire desde dentro, hicieron totalmente creíble su personaje. Y sobre todo una importantísima cualidad: La de mantener constantemente la fuerza, intensidad y el nivel durante toda la representación, de un personaje sobre el que gira toda la obra. Brava.

En cuanto al resto de los cantantes, antes que nada, decir el buen trabajo que ha supuesto el conseguir, en líneas generales, un elenco muy bien equilibrado, sin grandes diferencias entre unos y otros, cada uno en su papel, evidentemente. Así, fue notable la intervención del tenor argentino Marcelo Puente, poseedor de una peculiar voz, y que mantuvo el nivel de principio a fin de la obra.

José Antonio López no solo fue un “Escamillo” de altura, sino que su calidad como barítono también convenció al respetable jerezano. Ainhoa Garmendia, la dulce y sencilla Micaela en la obra, tuvo una correcta actuación, y su momento de gloria con el aria del tercer acto.

La única repetidora de la puesta en escena del año 2006 fue la soprano Cecilia Lavilla Berganza, que junto con la mezzo Marina Pardo, dieron vida a los papeles de Frasquita y Mercedes respectivamente, con notable alto. Y no quiero dejar pasar sin comentar la actuación de mi paisano cañaílla, el barítono Ángel Tomás Pérez, que lo hizo francamente bien en el papel de Morales.

La ópera Carmen ha cerrado la temporada del 2011 en el Villamarta. Una obra consolidada del coliseo jerezano, y que le ha reportado no pocas alegrías y recompensas de muchos públicos de España.


PUBLICADO EN DIARIO BAHÍA DE CÁDIZ:
http://www.diariobahiadecadiz.com/detalle-noticia-12356

jueves, 2 de junio de 2011

ÓPERA CARMEN EN EL TEATRO VILLAMARTA DE JEREZ


Jesús Sánchez-Ferragut

Esta noche jueves 2 y el sábado 4 de junio, se representa en el Teatro Villamarta de Jerez, la ópera Carmen de Georges Bizet (1838-1875) y libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, basado en la novela del mismo nombre de Prosper Mérimée.  La producción cuenta con la mezzosoprano María José Montiel en el papel de Carmen, mientras que el tenor argentino Marcelo Puente interpretará el papel de Don José.

Se trata de una ópera de las conocidas como "Ópera cómica francesa", aunque de cómica tenga muy poco, por no decir nada. Se representa en cuatro actos y su duración es de aproximadamente cuatro horas contando los intermedios.
El amor, el destino, la muerte, en torno a una mujer que no le da bola ni al pasado ni al futuro, y que solo vive el presente pasionalmente, son los motivos que encontramos en esta ópera, que cuando se estrenó no consiguió el éxito, pero que, sin embargo después de muerto Bizet, se convirtió en una de las óperas más representadas y famosas de todos los tiempos, honor que aún comparte con óperas como La Traviata o el Barbero de Sevilla...

No se trata de mi ópera favorita, ni mucho menos, pero me parece interesante ver la versión del Villamarta, que es producción propia, y les está reportando un buen prestigio.

Os dejo una foto que tomé el día del ensayo general.

jueves, 26 de mayo de 2011

XXVII FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA 2011

MUCHO MÁS QUE UNA AUDICIÓN DE ÓPERA Y ZARZUELA


TRÍO DE CANTO Y PIANO

María Sofía Mara, soprano; Iván Albert, tenor; Sidney Jiménez, barítono; Madalit Lamazares, piano.
Programa: I “Canciones a la luz de la luna” y “España fuera de España” Arias y dúos de Rossini, Schubert, Turina, Hahn, Villa-Lobos, M E Pérez Díaz, F Tosti, Bizet, Fermín M Álvarez, J Ibert, Mitch Liegh, Lehar
II”Canciones de Latinoamérica” y “Sorozábal en Chamberí” Arias , dúos y tríos deM Sandoval, A E Oteo, A Brandt, Gonzalo Roig, E Uranga, E Sánchez de Fuentes, A. Piazzolla, P. Sorozábal.
Lugar: Patio central Casa de Iberoamérica. Día: 24 de mayo de 2011. Asistencia: Aforo completo.
Calificación: ****


Jesús Sánchez-Ferragut

Este año, la apuesta del Festival por la lírica nos trajo otro recital, con un fenomenal repertorio de ópera y zarzuela.

Estupenda actitud del Ayuntamiento de Cádiz este año, al promocionar este tipo de conciertos, a los que no se accede fácilmente si no es acudiendo a escenarios especializados, por las dificultades que hay a la hora de verlos incluidos en las programaciones ordinarias de la mayoría de nuestros teatros.

Y también muy buena la iniciativa de llevar estos recitales a edificios con Historia y encanto, como es el caso del Claustro de Santo Domingo, La Casa de Iberoamérica y el Centro cultural Reina Sofía.

En el caso concreto del recital de ayer martes 24, el Patio central de la Casa de Iberoamérica resultó ser un agradable espacio para este tipo de representaciones, que sin estar hecho ex profeso para ello, cumple perfectamente, y con creces, las expectativas, a lo que ayuda, todo hay que decirlo, el hecho de tener un tamaño mediano y el patio cubierto con una montera. Es cierto que hay alguna reverberación, pero insignificante frente a lo grata que en general resultó la audición.

El recital estuvo a cargo de tres jóvenes cantantes líricos que ya constituyen algo más que promesas del panorama lírico español e iberoamericano: María Sofía Mara (Uruguay), Iván Albert (España), y Sidney Giovanny Jiménez (Colombia), tienen en común varias cosas: Ser alumnos de la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid, donde estudian con becas en la Cátedra de canto “Alfredo Kraus”, con la tutela de la Fundación Ramón Areces. Pero también comparten el haber sido seleccionados para la temporada 2010-2011 de Clásicos en Ruta, un programa de la Sociedad de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes (AIE). Estuvieron acompañados por la profesora y pianista cubana, Madalit Lamazares. Bajo esta última fórmula es como han venido al Festival Manuel de falla.

El programa, más que dos partes en sí, estuvo dividido en cuatro temáticas: “Cancciones a la luz de la luna”, con serenatas y melodías de diversos autores; “España fuera de España”, basada en arias de temática española; “Canciones de latinomérica”, con obras de autores iberoamericanos desde Méjico y Guatemala hasta Argentina; Y por último “Sorozábal en Chamberí”, una selección de la zarzuela La del manojo de rosas. Fue un programa extenso, muy ameno y con buen nivel.

Los tres cantantes se fueron turnando, tanto para interpretar arias y canciones, como para hacer dúos y tercetos.

María Sofía Mara, soprano lírica con un importante componente dramático, nos ofreció un recital demostrando que ya posee tablas y soltura en el escenario, y que está suficientemente preparada como para abordar un amplio repertorio de diferentes papeles operísticos y de zarzuela. Estupendas sus interpretaciones de Meine Lippen, sie küssen so heiss de la opereta Giuditta de Franz Lehár, así como la de la canción Oblivion de Ástor Piazzolla. A ella le correspondió abrir el recital junto al tenor español Iván Albert, quien posee una educada voz de tenor lírico con un cierto carácter dramático, quizá lírico-spinto. Posee una buena dicción y una consolidada soltura en el escenario, que fue a más a lo largo del concierto. Estupenda su interpretación de Lolita de Arturo Buzzi-Pescia. Tras ellos, el barítono de Colombia Sidney Giovanny Jiménez, barítono lírico con cierto carácter, que posee una muy buena predisposición para la interpretación, y un buen grado de simpatía. Particularmente a mí me resultaron muy agradables sus interpretaciones de La dulce quimera del cubano Gonzalo Roig, y la romanza Madrileña bonita, de Pablo Sorozábal.

Para finalizar esta agradable actuación del trío de canto y piano, los tres cantantes interpretaron una selección de la zarzuela La del manojo de rosas, que hizo las delicias del respetable, y que fueron un estupendo broche a esta noche de fenomenales artistas noveles, que nos ofrecieron un espectáculo mucho más allá de una audición de arias y canciones.

Publicado en Diario de Cádiz:
http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/984729/mucho/mas/una/audicion/opera/y/zarzuela/festival.html

sábado, 26 de marzo de 2011

TOSCA. GIACOMO PUCCINI.

TOSCA, UNA MUJER DE CARÁCTER, DESDE HACE 100 AÑOS





(Previa para Diario de Cádiz) Tosca en el Gran Teatro Falla. Domingo 27 de marzo de 2011. Orquesta Filarmónica de Pleven. Ópera 2001



Por Jesús Sánchez-Ferragut


Desde hace más de cien años (111 en concreto) se viene poniendo ininterrumpidamente en escena en todo el mundo la ópera Tosca de Giacomo Puccini, uno de los más grandes compositores de ópera de todos los tiempos. En esta ocasión viene al Gran Teatro Falla de la mano de Opera 2001 y la Orquesta Filarmónica de Pleven

Probablemente fuera la soprano Maria Jeritza (*) (1887-1982) la prima donna que más se ajustaba al ideal de Puccini para el papel de Tosca. La Jeritza poseía un dramatismo que le hacía aparentar una reina de temperamento fogoso y una gran voz emotiva.

En nuestro más reciente recuerdo, la interpretación que del papel llevó a cabo María Callas, aún tiene gran tirón entre el público pucciniano (**) . Y entre mis versiones favoritas, las de Mirella Freni con Plácido domingo en una grabación de 1990 bajo el sello Deutsche Grammophon, y la de Montserrat Caballé con Josep Carreras, grabación de 1976 bajo el sello Philips.

Tosca es la mujer. Una mujer que nos sigue encandilando a la vez que admirando, y a la que se respeta desde que se estrenara la obra el 14 de enero de 1.900 en el Teatro Constanzi de Roma. Es fuerza, a la vez que delicadeza y decisión. Y Tosca también es tragedia. Tiene todos los ingredientes necesarios para enganchar al público de principio a fin: Drama, acción y una música sublime.

El dramatismo que requiere el papel de la Tosca de Puccini es tal que, por encima de la música y la melodía, el espectador sale del teatro con la idea de una protagonista presente en todos los actos, en un incansable trabajo de interpretación, sin caer en la cuenta de que la acción no está acompañada de la cantidad de arias, dúos o tercetos con los que otras óperas apoyan los papeles de personajes dotados de menos movilidad. Pero el hecho de que el papel de la Tosca tenga un alto componente dramático, no parece casualidad, si se tiene en cuenta la fascinación de que fue presa Puccini al ver la obra de teatro “Tosca” de V. Sardou, interpretada por Sarah Bernhardt, tras lo cual parece ser, que se a decidió escribir una ópera con un libreto basado en la historia.

Puccini, nacido en pleno romanticismo italiano, desarrolló su propio estilo musical, con influencias tradicionales, e incluso veristas, orientales y expresionistas. Pese a que en Tosca se pueden apreciar estas incursiones de Puccini en diversas corrientes, y pese al gran valor que le da al movimiento, al drama y al argumento, Puccini en esta ópera, que sin duda es una de las que más fama le ha dado desde su estreno, no renuncia a su enorme capacidad como creador de melodías tonales, y así podemos apreciar en Tosca pasajes verdaderamente bellos, donde la partitura hace que el cantante se encuentre muy cómodo con melodías sumamente agradables para el espectador. Es el caso del dúo del primer acto “Mia gelosa” de Cavaradossi y Tosca, o la conocidísima aria de Tosca, “Vissi dárte, vissi dámore”, del segundo acto.

Una ópera de permanente actualidad, para no perdérsela, y donde la mujer es la protagonista.

*Opera-Komponisten, werke, interpreten. Konemann. Edición española, András Batta.

**EMI, 1965. Choeurs du Theatre National de l'Opéra de Paris / Orchestre de la Société des Concerts du Conservatoire. Georges Prêtre Maria Callas, Carlo Bergonzi, Tito Gobbi, Leonardo Monreale

Publicado en Diario de Cádiz 27.03.2011 
http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/936664/tosca/una/mujer/caracter/desde/hace/mas/cien/anos.html

lunes, 24 de enero de 2011

ÓPERA DON PASQUALE. TEATRO VILLAMARTA DE JEREZ



Foto JSF

Foto JSF

Foto JSF


EL VILLAMARTA ABRE LA TEMPORADA LÍRICA CON UNA ÓPERA ENTRETENIDA Y REDONDA



Sala: Teatro Villamarta de Jerez.
Obra: Don Pasquale, ópera bufa en tres actos, de Gaetano Donizetti.
Libreto de Giovanni Ruffini y Gaetano Donizetti
Fecha: 22 de enero de 2011
Reparto:
Don Pasquale: Rubén Amoretti
Norina: María Rey-Joly
Ernesto: Antonio Gandía
Doctor Malatesta: Enric Martínez Castignani
Notario: Hilario Abad.

Orquesta Filarmónica de Málaga. Director: Gianluca Martinenghi
Coro del Teatro Villamarta. Director: Juan Manuel Pérez Madueño.
Escenografía: Esmeralda Díaz. Iluminación: Eduardo Bravo. Figurines: Silvia García-Bravo. Coreografía: Antonio Perea




Jesús Sánchez-Ferragut
Si el año pasado el Teatro Villamarta de Jerez eligió uno de los clásicos de Mozart, Don Giovanni, para iniciar la Temporada, este año la decisión ha recaído sobre una obra del último de los belcantistas italianos, Gaetano Donizetti: Don Pasquale, una opera bufa en tres actos.

La versión de esta obra es una producción de La Asociación Amigos Canarios de la Ópera, y contó con la producción musical del Teatro Villamarta. La obra, ambientada originalmente en la época en que se representó por primera vez, 1843, en esta versión traslada la acción, novedosamente, a un crucero, con la finalidad de convertir la cotidianidad de las escenas domésticas, en situaciones típicas de actos sociales. La idea es buena, y resulta divertida, por cuanto le da un amplio abanico de posibilidades escénicas a la trama, que juega con la posibilidad de los exteriores e interiores del barco, tanto de día como de noche.

A su vez, los decorados utilizados son funcionales, basados en un elemento central que idealiza la figura del típico crucero de los años 30 del pasado s XX. Este elemento, se mueve de tal manera que es capaz de ambientar diferentes estancias, salas y camarotes del buque de pasajeros. En mi opinión, se trata de un trabajo excelente el desarrollado por Curro Carreres, director de escena y Esmeralda Díaz, responsable de la escenografía.

El efecto perseguido, intencionalmente, de recrear un filme de los años 30, en blanco y negro, es en parte conseguido, gracias al buen trabajo realizado por la iluminación, otro de los puntales de esta producción. Si embargo, y probablemente debido al carácter de ópera bufa que es Don Pasquale, el resultado a veces, en su conjunto me recordó también los dibujos de Tintín, -entiéndase esto como un valor añadido positivo, pues a mi, personalmente me encantan-.

El reparto contó con el bajo burgalés Rubén Amoretti, en el papel protagonista de Don Pasquale. Amoretti tuvo una actuación bastante notable, tanto en lo canoro como en la interpretación del papel. Su trabajo mantuvo el nivel de principio a fin, en una obra donde el papel reservado al bajo se correspondía en la época con los personajes de mayor edad y experiencia, al contrario que el que se reservaba a los tenores, que representaban a jóvenes. Su buen hacer se vio acompañado con una también muy buena dicción.

Del lado femenino, y en exclusividad, la soprano madrileña María Rey-Joly, que encarnó el papel de Norina, una joven despierta, graciosa, dotada impulso, y elegancia, pero sin perder la candidez. El personaje necesita ser puesto en escena por una soprano ligera con buenas dotes interpretativas, como las de la Rey-Joly, que le permitieron afrontarlo sobradamente, dando una gran credibilidad artística a una Norina que requiere numerosos y sutiles matices teatrales.

El tenor alicantino Antonio Gandía encarnó el personaje de Ernesto, sobrino de don Pasquale, y enamorado de Norina. Estuvo acertado en su representación, aunque algo irregular a lo largo de la misma, pero sin desmerecer en absoluto su papel en general, que fue del agrado del respetable.

El barítono italo-español Enric Martínez-Castignani tuvo una acertada noche en su interpretación del papel del doctor Malatesta. La representación de su personaje, divertido y enredante, convenció al público jerezano que aplaudió su interpretación y su buena dicción.

Esta primera representación lírica de la Temporada 2011 del Villamarta resultó ser una obra entretenida, agradable, redonda, y con un excelente trabajo de escenografía que la hace especialmente adecuada para un teatro de las características del Teatro Villamarta de Jerez.

Publicado en Diario Bahía de Cádiz:  http://www.diariobahiadecadiz.com/detalle-noticia-10342

martes, 21 de diciembre de 2010

LA TRAVIATA. TEATRO VILLAMARTA DE JEREZ








Una ‘Traviata’ jerezana que se renueva en tiempos difíciles para la producción

14/11/2010. Jesús Sánchez-Ferragut (FOTO: JSF)

CRÍTICA. ‘La Traviata’ ya se representó en el Villamarta de Jerez el año 1998, en los primeros compases de la nueva etapa del Teatro. Renovar esta producción en estos momentos, donde la carestía de patrocinio en instituciones y colaboradores atraviesa su epicentro, ha resultado ser todo un acierto, a juzgar por el hecho, nada normal, de tener que colgar el cartel de ‘no hay entradas’ días antes de las dos representaciones programadas -11 y 13 de noviembre- en esta temporada que se inicia con esta obra verdiana.

El análisis de este fenómeno de carestía financiera por parte de patrocinadores tradicionales, junto con la excelente salud de la que goza el público dispuesto a ver buenas producciones de ópera, teatrales o musicales, daría sin duda para algo más que este artículo, aunque ahí les dejo la reflexión: teatros llenos, a la vez que producciones cada vez con más dificultades financieras…

Hablar de ‘La Traviata’, como obra operística, significa recordar que constituye probablemente el mayor de los éxitos pasados, presentes, y probablemente futro, al menos durante un buen tiempo, de este género del arte de la escena.

Cada crítico, cada escritor da su toque de interpretación a este fenómeno. En mi caso, estoy de acuerdo, como muchos otros, en que ‘La Traviata’ hace llorar al espectador, lo emociona quiera o no. Y ello por varias razones. La primera por la historia en sí, basada en ‘La dama de las camelias’ de A. Dumas hijo, que refleja las pasiones amorosas, la injusticia social, conjugados por sentimientos puros, por personajes que se nos antojan reales y próximos.

La segunda razón es la extraordinaria música de Verdi, responsable de que millones de personas sean capaces de retener la melodía del brindis del primer acto o del dúo de Violetta y Alfredo, o el de Violetta y Germont del segundo acto. Verdi da un exquisito trato al personaje de Violetta, un tanto escandaloso e inaceptado como correcto para una opera verdiana en la época, ya que suponía convertir en diva y protagonista a una dama de licenciosas costumbres. Ese tratamiento que extrema el cuidado del papel de la protagonista, quizá fuera en compensación a un papel difícil de ser aceptado por el público de la época, que en un principio rechazó la obra cumbre de Verdi.

La producción villamartina contó con María Ercolano para la puesta en escena del papel de Violetta y con Ismael Jordi para la de Alfredo, los dos personajes centrales de la obra. A mi manera de ver, hubo una cierta descompensación en los dos cantantes que dieron vida a Violetta y Alfredo. Si bien es cierto que una correcta interpretación de Violetta exige una soprano de coloratura y con vis dramática para poner en escena las distintas violettas que aparecen a lo largo de la ópera (enamorada, heroína, dama de corte…), no lo es menos que el personaje debe encontrase inmerso en la profunda tristeza de quien renuncia a todo por amor y ve cómo su más preciado bien se le escapa, a la vez que su propia vida. Este aspecto no logra transmitirlo la Ercolano, que abusa de la fuerza en la interpretación, en algunos momentos, y que no se vio acompañada con el dominio pleno de la herramienta vocal, sobre todo en los registros más bajos y sutiles.

Ismael Jordi, estuvo francamente bien, con una dicción envidiable, y acariciando el personaje con su voz. Poco a poco se va superando el tenor jerezano en su faceta dramática, tan necesaria hoy día para triunfar en la escena operística.

La escena estuvo dignamente llevada, en una realización clásica que convenció al respetable. Un notable alto, sobre todo considerando los tiempos que corren. Y vuelvo a destacar que supone todo un gran acierto, oportuno, el de recurrir a la que quizás sea la ópera más representada y popular de todos los tiempos, para responder a esa excelente salud de la que goza el público de la ópera y las artes escénicas en general, pese a la crisis en los recursos. DIARIO Bahía de Cádiz Jesús Sánchez-Ferragut


FICHA:

‘LA TRAVIATA’. Ópera en tres actos de Giuseppe Verdi.
Libreto de Francisco Maria Piave.

Reparto:
Violetta: María Ercolano.
Alfredo: Ismael Jordi.
Giorgio Germont: Javier Franco.
Flora: Beatriz Lanza.
Annina: Ana Troncoso.
Ballet: Piquillo: Mercedes Ruiz.
Orquesta Manuel de Falla. Director musical: Carlos Aragón.
Coro del Teatro Villamarta. Director: Juan Manuel Pérez Madueño.
Director de escena: Francisco López.
Lugar: Teatro Villamarta de Jerez. Día: 11 de noviembre. Aforo: Completo.

lunes, 8 de marzo de 2010

EL HOLANDÉS ERRANTE. OPERA. TEATRO VILLAMARTA DE JEREZ.

La primera representación wagneriana del Teatro Villamarta de Jerez evoca un Wagner poeta y músico, al desnudo


14/02/2010. Jesús Sánchez-Ferragut
CRÍTICA. La historia en que se basa el argumento de ‘El holandés errante’ de R. Wagner, nos narra cómo un marinero holandés recibió el castigo divino de errar por los mares toda la eternidad. Solo le está permitido volver a tierra cada siete años en busca de una mujer que le sea fiel hasta la eternidad. Y únicamente esta mujer lo librará de la maldición. Senta, hija del marinero noruego Daland acepta serle fiel hasta la muerte nada más conocer al holandés. La inocente Senta, acabará arrojándose por un acantilado en muestra de fidelidad, librando con su muerte al holandés de la pena de vagar eternamente por los mares.

Los apasionados de la obra de Richard Wagner consideran esta ópera estrenada en 1843 como el comienzo de su verdadera expresión artística, la que le separaría definitivamente de las concepciones italianas y francesas de la ópera. Comienza Wagner con esta obra el tratamiento unitario de sus obras, donde las escenas tradicionales se van transformando en actos escénicos. La escena debe estar coordinada con la música y los actores tienen que poner énfasis en su vis teatral. La orquesta deja de ser un acompañamiento de las arias, para pasar a ocupar un lugar en la ópera que Wagner ya concibe como un verdadero drama musical. Todo un avance en el mundo operístico del siglo XIX: Wagner busca de manera incesante la unidad de sus obras sin solución de continuidad. Y además Wagner es poeta.

La representación Villamartina de ‘El holandés errante’, producción de la Ópera Checa de Praga, nos trajo un estupendo reparto de cantantes wagnerianos. El barítono Adam Wozniak tuvo una excelente actuación en el Villamarta. Con una voz especialmente adecuada para cantar Wagner, Wozniak cautivó al público de Jerez en esta primera representación wagneriana desde la reapertura del coliseo.

También a la altura de las circunstancias, bordando el papel de Senta, la soprano Annette Yasmin Glaser tuvo una seria y reconocida actuación al interpretar el papel protagonista femenino de la ópera.

Destacar también el papel redondo y bien trabajado de Nikolai Vishniakov, en la piel del cazador Eric. El resto de los cantantes también tuvieron una excelente noche, sin que ninguno desmereciera en absoluto el alto listón de la representación del pasado sábado 12 de febrero.

Sin embargo, el altísimo nivel impuesto con decisión por los cantantes, no se vio acompañado por la escena: un desastre en mi opinión. En primer lugar por lo difusa y mal planteada, y con una iluminación bastante deficiente. La falta de definición en la escena quizá contribuyera además, a la sobreactuación de los cantantes en algunos pasajes, sin duda para suplir con ello lo que el público no vio respaldado por la decoración de un escenario casi desnudo. Todo parecido con el drama vagneriano en lo que a escena se refiere, sencillamente pura coincidencia.

La orquesta de la ópera Checa de Praga tuvo sus momentos buenos y malos. Faltó sonoridad y decisión en las cuerdas, que no encontraron en algunos de los pasajes la necesaria definición. Y en relación con el coro, no alcanzo muy bien a comprender la “simulación o suplantación” del mismo mediante los altavoces presentes en el escenario, a modo de apoyo por la carencia de personal suficiente…

‘El holandés errante’, un estreno, por fin, en el Tetro Villamarta, de una ópera de Wagner, donde brilló la faceta de poeta y músico del genio, en gran medida por la excelente interpretación de los cantantes, pero al desnudo, por culpa de un correcto tratamiento de la escena, que no supo arropar la tercera faceta de Richard Wagner.

DIARIO Bahía de Cádiz Jesús Sánchez-Ferragut  http://www.diariobahiadecadiz.com/detalle-noticia-5420
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Ficha:
Reparto: Adam Wozniak (El holandés) Annette asmin Glaser (Senta) Ivaylo Guberov (Daland) Nikolai Vishniakov (Cazador) Vera Pachová (Mary) Robert Remeselnik (Timonel).
Orquesta y coro de la Ópera Checa de Praga.
Director: Norbert Baxa
Programa: Der fliegende Holländer. Ópera romántica en tres actos de Richard Wagner.
Lugar: Teatro Villamaría de Jerez. Día: 12 de febrerro de 2010. Asistencia: Casi complet

martes, 14 de abril de 2009

MARÍA BAYO EN CÁDIZ

MARÍA BAYO. Soprano.
Por : Jesús Sánchez-Ferragut

María BAYO. Soprano.
Maciej Pikulski, piano.

Programa: Selección de lieder de W. A. Mozart; Obras de I. Albénz (conmemoración del centenario de su muerte); Cinco canciones playeras de O. Esplá; Tres canciones de E. Toldrá; Cinco canciones negras de X. Montsalvatge.
Lugar: Gran Teatro Falla. Día: 4 de abril. Asistencia: Aforo al 50%.
Calificación: *****

MARÍA BAYO: SENCILLAMENTE, DULCE Y MARAVILLOSA

Es realmente difícil condensar en pocas palabras lo mejor de María Bayo, por la sencilla razón de que son muchas las cualidades de esta entrañable soprano navarra.
Cuando asistes a uno de sus conciertos, no sabes bien qué ocurre, pero lo cierto es que enseguida estás cautivado y no te paras a analizar el porqué. Intentaré explicárselo a ustedes, ya que no es la primera vez que asisto a un recital suyo (tuve la gran suerte de verla también en el Real Teatro de las Cortes de San Fernando, hace exactamente cinco años). Una de las razones importantes, es el directo que tiene María, que simplemente es impresionante, y eso que el Gran Teatro Falla no es el más idóneo de los auditorios para este tipo de recitales, pues el sonido tiende quizá a ser un poco seco, no dejando lugar a toda la brillantez de la cantante.
María llega al público de manera inmediata. Su sencillez, simpatía y la amabilidad de su rostro, ponen un marco que hace que el espectador se sienta como en casa. Junto a eso, Bayo posee una formidable técnica, y tiene una voz, agradable y bonita como pocas. Además, su dicción es modélica, de las mejores, tanto en español como en francés.

En esta ocasión, María Bayo vino acompañada del pianista Maciej Pikulski, de origen polaco, licenciado por el Conservatorio Superior de Música de París, y con un excelente currículo internacional, que incluye el haber sido pianista exclusivo del barítono José Van Dam.

El concierto comenzó con una selección de 9 lieder de W.A. Mozart, cantados en alemán, francés e italiano, donde María dejó claro la que ya les anuncié que es una de sus grandes virtudes: Una extraordinaria dicción. Era el prefacio de lo que sería una de las notas básicas el resto del concierto: Un verdadero homenaje a la música culta. Junto a ello, la otra nota dominante del programa: Un importante trabajo de recuperación y difusión de temas y autores españoles.

María escogió tres temas de Isaac Albéniz, como homenaje en el centenario de su fallecimiento (18 de mayo de 1909). El genial músico de Camprodón, tiene en común con María Bayo, el haber nacido en España, y haber vivido en Francia. Las tres obras de Albéniz fueron, para mí, lo mejor de la noche: “Chanson de la Barberine” (Alfred de Musset); “Tristesse” (Pierre Loti); Il est en de L’amour (Marqués de Costa de Beauregard). Una apuesta valiente de Bayo, pues las piezas las ha traído a Cádiz recién incorporadas a su repertorio, aunque sin duda todo un acierto, además porque su estructura musical es exquisita, a lo que sacó todo su jugo con el piano Maciej Pikulski. Brava y Bravo.

Importante trabajo también el de María al interpretar las “Cinco canciones playeras” de Oscar Esplá, con letras de Rafael Alberti, sin duda un homenaje a Cádiz.
De Eduard Toldrá, interpretó tres canciones del ciclo de “Seis canciones”, con letras de Pablo de Jérica, Lope de Vega y Garcilaso de la Vega. De verdad, todo un lujo.

El programa oficial finalizó con la interpretación de las “Cinco canciones negras” de Xavier Montsalvatge, con la exquisitez interpretativa que acostumbra María a cantarlas: Puro ritmo, dicción y carácter.

El primero de los “bises” que nos regaló fue “Los ojillos negros” de M. de Falla, en homenaje al compositor gaditano. Y para los que se quedaron con las ganas de saber los nombres de las dos últimas propinas, ahí van: La romanza “Yo soy Cecilia Valdés” de la zarzuela cubana “Cecilia Valdés” de Gonzalo Roig (1890-1970). Y “Les filles de Cádix” (Las hijas de Cádiz), un bolero de Léo Delibes (1836-1891), al que María acompañó con movimiento y ritmo, para deleite del público, que la despidió puesto en pié, con una gran y merecidísima ovación.

Publicado en: DIARIO DE CÁDIZ 06.04.2009

martes, 27 de enero de 2009

EL ELIXIR DE AMOR. Ópera de Gaetano Donizetti. TEATRO VILLAMARTA, JEREZ.


La fórmula magistral de Ismael Jordi y su profesionalidad superan con creces cualquier elixir: al pan, pan y al vino, vino.

El Elixir de Amor que se ha representado en el Teatro Villamarta ha conseguido estar a la altura del concepto de espectáculo superior que define a la ópera: La conjunción del teatro y la música en una misma escena. Deleite para el ojo, la mente y el oído. Pero lo más destacado, un Ismael Jordi creciendo cada día más en calidad interpretativa y en facultades canoras. Fue su noche, y probablemente su ópera. Su papel. Al pan, pan. Y al vino, vino. Enhorabuena.

XUXA CILEA (Jerez). 26-01-2009

Sala: Teatro Villamarta de Jerez.
Obra: L’Elixir D’Amore de Gaetano Donizetti.
Libreto de Felice Romani

Reparto:
Adina: Ainhoa Garmendia.
Nemorino: Ismael Jordi.
Dulcamara: Stefano Di Peppo.
Belcore: Rodrigo Esteves.
Giannetta: Leticia Rodríguez.

Orquesta Filarmónica de Málaga. Director: Gianluca Martinenghi
Coro del Teatro Villamarta. Director: Juan Manuel Pérez Madueño.
Escena: Paco López.
Vestuario: Jesús Ruiz.
Ayudante escenografía: Javier Hernández.

Por mucho que me lo pida el cuerpo, no entraré en polémicas acerca de porqué no vino quién tendría que haber cantado en el Villamarta junto a Jordi, en esta nueva versión del Elixir de Amor. No merece la pena, cuando hemos podido ver (en mi caso, en la última representación de las tres programadas por Villamarta) un Ismael Jordi llenando por completo la escena y el aforo del Teatro. Gran paso adelante el dado por el tenor jerezano, que lo mete de lleno en la dramaturgia: Mucho más suelto en la escena, consigue convencer al espectador de la teatralidad bufa de la obra de Donizetti. Los chapetones coloreados del maquillaje de sus mejillas, fueron acompañados por una estupenda interpretación del personaje bucólico-ingenuo, Nemorino, perdidamente enamorado de Adina, la guapa lugareña que embelesa a campesinos y militares, en una obra cómica que persigue la risa del espectador, a la vez que su deleite musical con el bel canto de sus arias.

El Elixir de Amor que se ha representado en el Teatro Villamarta ha conseguido estar a la altura del concepto de espectáculo superior que define a la ópera: La conjunción del teatro y la música en una misma escena. Deleite para el ojo, la mente y el oído.

El público jerezano disfrutó con el espectáculo. Aplaudió a rabiar cada una de las intervenciones de Ismael Jordi, y cosa insólita, hizo que el tenor repitiera íntegra el aria “Una furtiva lagrima”. Es cierto que ayudó también el apoyo prestado por la Dirección de la versión y la escenografía, que incluso hizo aparecer en escena al archiconocido “Tío Pepe” jerezano, disfrazado bajo la supuesta apariencia de un mágico elixir capaz de hacer obtener los favores amorosos de las féminas a quien lo bebiera siguiendo las instrucciones de su “destilador”, el embaucador Dulcamara, quien no dudó en desplegar en un momento dado una bandera jerezana, poniéndosela a la espalda, cual tifossi italiano convencido de las bondades de su excelente bebida.

Junto a Jordi, intervino en el papel de Adina, la soprano de San Sebastián, Ainhoa Garmendia, quien le dio al papel la comicidad y frescura necesaria. Su sonrisa y desparpajo en la escena fueron determinantes para la credibilidad del personaje, que requiere que la soprano proyecte la sencillez de lo natural, junto con la viveza, también natural, pero contrapunto de la ingenuidad de Nemorino. Su registro funcionó perfectamente en conjunción con el de Jordi: Ainhoa posee una trabajada técnica así como una correcta dicción.

El barítono Rodrigo Esteves y la soprano Leticia Rodrígues también tuvieron una buena intervención.
Como decía al principio, todo fue espectáculo en la representación de esta versión villamartina del Elixir de Amor. También contribuyeron a ello la Escenografía y la Sinfónica de Málaga. Pero realmente lo que pude ver en el Teatro el pasado sábado 24 fue un Ismael Jordi creciendo cada día más en calidad interpretativa y en facultades canoras. Fue su noche, y probablemente su ópera. Su papel. Al pan, pan. Y al vino, vino. Enhorabuena.

martes, 23 de diciembre de 2008

JESUCRISTO SUPERSTAR. Gran Teatro Falla. Cádiz.


La nueva versión española de ‘Jesuscristo Superstar’, de gira en Cádiz, atenúa las estridencias del rock de los 70 y se olvida del movimiento hippie

Todas las entradas vendidas semanas antes, para siete funciones en cuatro días, desde el pasado jueves 11 al domingo 14 en el Teatro Falla. Cádiz se vuelca con el mítico musical, el ‘Jesús Christ Superstar’ de Andrew Lloyd Weber, su opera prima en Broadway, y probablemente el musical más representado de todos los tiempos, con una música conocida en todos los rincones de la Tierra. La versión en gira, corresponde a la que se representó durante un año y con gran éxito en Madrid. Lo mejor: la puesta en escena.

XUXA CILEA (Cádiz). 14-12-2008

Sala: Gran Teatro Falla

Jesuscristo Superstar. Gira Española

Stephen Rayne: Director
Andrews Edwards: Escenografía.
Ángel Rodríguez: Coreografía.
Renata Schussheim: Vestuario.

Reparto:

Jerónimo Rauch : Jesucristo.
Lorena Calero: María Magdalena.
Luis Amando: Judas / Simón
Enrique Sequero: Pilatos
Abel García: Caifás
Jorge Ahijado: Anás
Ricardo Pérez: Herodes
Abel Rodríguez: Pedro.
Producción Stage Entertaiment.


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Todas las entradas vendidas semanas antes. Cádiz se vuelca con el mítico musical, el ‘Jesús Christ Superstar’ de Andrew Lloyd Weber, su opera prima en Broadway, y probablemente el musical más representado de todos los tiempos, con una música conocida en todos los rincones de la Tierra.

La versión en gira, corresponde a la que se representó durante un año y con gran éxito en Madrid en el Lope de Vega. La puesta en escena en Cádiz ha sido impecable, quizá sólo con los únicos inconvenientes de que, desde las filas del paraíso no se aprecia la representación totalmente pues, como en la mayoría de los musicales, los escenógrafos juegan con todos los niveles posibles de la escena, aprovechando las alturas, dando verdadero volumen a la obra a poner en escena. Inconvenientes de los teatros con encanto y solera, como lo es el Falla...

Si hablamos de la obra en sí, tanto la que se representó en Madrid, como ésta, que gracias a la gira ha venido a Cádiz, el espectador se encuentra con una versión muy diferente de la original de Broadway de 1971 (estrenada en el Hellinger Theater de Nueva York), y de la repuesta en el Lyceum Theater de Londres en 1996.

Muchas cosas cambian, aunque lo esencial, la base está ahí, y no podría ser de otra manera. Me refiero a la historia en sí: La visión de Weber y del autor de la letra Tim Rice, que concibieron la acción de los últimos siete días de la vida de Jesucristo en un entorno roquero y con pinceladas de lo que en los 70 era la problemática social, unido al movimiento Hippie.

¿Qué es lo que cambia entonces? Pues cambian los énfasis. Como si de la grabación de un disco en estudio se tratara, el director actual, Stephen Rayne, ha hecho una nueva mezcla de los ingredientes: Ha resaltado en esta nueva versión la figura de Jesucristo, frente al coprotagonismo que en la versión originaria tuviera el papel de Judas. María Magdalena también cae en esta versión, sobre todo musicalmente hablando, ya que la revisión de la partitura no consigue darle la coloratura y brillantez que tuvo el papel original (sobre todo cantada por Yvonne Elimann). El papel de los religiosos judíos, se eleva a la categoría de verdadero cuarteto operístico, ganando en expresividad. En general, la actualización y revisión musical, así como la interpretación de la partitura se hace dándole un giro hacia la suavidad, consiguiendo una versión “más redondita”, aportando instrumentación más cálida, más fácil de escuchar, huyendo de la estridencia y de la distorsión características de la versión original. Qué duda cabe de que estamos en otros tiempos, trentaitantos años después de la primera representación, los nietos de los que escuchaban el vinilo original siguen viendo el musical ‘Jesucristo Superstar’. Eso sí, en otra versión revisada según lo actual, triunfitos de OT incluidos.

Lo mejor de la nueva versión en representación: La puesta en escena. Impresionante la utilización de la luz como elemento del decorado, que hace maravillas. El resto de la escena, que consigue dar un verdadero aire renacentista posmoderno a la obra, donde se juega con columnas dóricas a los lados del escenario, junto con muros de hormigón al fondo del mismo. Yo tuve la suerte de poder asistir a la reposición del musical en Londres, en 1997 (la de 1971, por razones de edad quedó fuera de mi alcance), y ahora vista esta nueva versión de 2008, sólo puedo decir que... me quedo con las dos.