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jueves, 24 de octubre de 2013

CHAMACO. FESTIVAL IBEROAMERICANO DE TEATRO DE CÁDIZ 2013



MADRID Y CUBA UNIDAS POR ALGO MÁS QUE UNA CASUALIDAD.

Foto: J.S-F.



FESTIVAL IBEROAMERICANO DE TEATRO DE CÁDIZ.
 Argos Teatro, Artífice Escénico y Producciones Aquora: CHAMACO.

Texto: Abel González Melo. Dirección: Carlos Celdrán..
Actores: Ernesto Arias; Fidel Betancourt; Paloma Zavala; Francesco Carril; Luis Castellanos; Rey Montesinos; Pilar Vilaplana; Juan O’Gallar
Lugar: Teatro La Tía Norica. Día: 22.10.2013 Asistencia: Aforo completo.




Jesús Sánchez-Ferragut.

Llegado el ecuador del Festival de este año, tengo que decir que la obra que vi el pasado martes 22 en el nuevo Teatro del Títere de la Tía Norica, Chamaco, es sin duda de lo mejor que he visto hasta ahora (aclaro que no lo he visto todo, porque no tengo el don de la ubicuidad, y también por motivos de organización del Festival).
Se trata de una obra compacta, muy bien estructurada, ágil, y que mantiene todo el tiempo el ritmo sin apreciables variaciones del mismo. La trama es de total actualidad. Situada en Madrid, une dos universos diferentes: El cubano y el español, cada uno con sus peculiaridades, pero sin olvidar que detrás de ellos hay personas, que viven, sienten, trabajan (o no), tienen pasiones y sufrimientos.
Foto:J.S-F.

Originalmente la obra, que se estrenó en La Habana en 2006, tiene como base argumental el tratamiento de la homosexualidad masculina. El Chamaco que en 2013 viene al FIT de Cádiz, traslada la acción, y la cruda problemática a una España en crisis, y que se encuentra navegando en uno de sus peores momentos desde finales del S.XX.
El actor principal, Chamaco (el niño de la calle) es Fidel Betancourt, el mismo actor que estrenara la obra en La Habana. Junto a él, Ernesto Arias interpreta el papel de Alejandro Depás, el juez homosexual que materializa el otro pilar de la representación.
Ambos actores tienen una interpretación estupenda, dando credibilidad a estos dos personajes que se encuentran en un nudo de casualidades fatales y que convierten unas navidades madrileñas en una tragedia para dos familias, española y cubana.

La obra hace reflexionar sobre la nueva realidad de un Madrid que se va adentrando en el S.XXI conciliando nuevos problemas y costumbres con tradiciones. El espectador se adentra en la piel de un Chamaco que vive al límite y al día, y donde la casualidad no es sino una forma más de acontecer el día a día. La casualidad hará que mate a puñaladas a un joven español, que resultará ser el hijo del juez al que prestará posteriormente sus servicios sexuales. También por casualidad la hermana del joven asesinado e hija del juez entra en liza al cruzarse en su vida un joven cubano, que casualmente se llama Karel Dárin (Chamaco). La tragedia traslada el dolor de los personajes al público más allá de las circunstancias personales, de nacionalidad o de sexo de cada uno de ellos.
Hay situaciones en la obra que son especialmente sensibles, como la escena en la que el juez relata a Chamaco la muerte de su hijo, sin saber que el asesino es precisamente Chamaco.
Foto: J.S-F.

Capítulo aparte merece la decoración de la escena, que a mí particularmente me resultó estupenda. Minimalista, pero de factura exquisita, recrea con detalle determinados elementos, como la mesa de comedor dispuesta para la cena de navidad, un banco de parque o una papelera...Pero lo que me ha causado una excelente impresión es la utilización del elemento central de la escena, un pequeño prisma que hace las veces de pared de salón, cocina, o de dormitorio, y que es a la vez una especie de muro-refugio de los personajes, o muro de sus lamentaciones. La iluminación, muy acertada, hace el resto.

Una obra que recomiendo ver, y que sin duda estará entre lo mejor de esta vigésimo octava edición del FIT de Cádiz.  


Foto:J.S-F.





Publicado en Diario Bahía de Cádiz:

miércoles, 23 de octubre de 2013

LA ZARANDA. FESTIVAL IBEROAMERICANO DE CÁDIZ 2013.


CERDOS, ARCHIVOS Y PROCEDIMIENTOS EN MEDIO DE LA NADA.



FESTIVAL IBEROAMERICANO DE TEATRO DE CÁDIZ.
LA ZARANDA. El régimen del pienso
Texto: Eusebio Calonge.
Actores: Javier Semprún; Gaspar Campuzano; Francisco Sánchez; Enrique Bustos
Lugar: Gran Teatro Falla. Día: 20.10.2013 Asistencia: ¾ aforo.


Foto: JS-F



Jesús Sánchez-Ferragut.

El régimen del pienso, es un drama, con suaves tintes de humor negro, plagado de recursos teatrales simbólicos, que hace que el espectador asista, más en silencio que otra cosa, a una representación de 90 minutos en los que tiene tiempo de pensar en los diversos interrogantes sociales que se plantean.
Dependiendo de la escena, y pese a que la obra es representada sin solución de continuidad en un solo acto, a veces se tiene la sensación de altibajos en el ritmo, lo que se traduce en diferentes velocidades escénicas.

La obra describe una empresa de engorde de cerdos, donde se detecta una enfermedad que los va matando, sin que se pueda descubrir exactamente la causa. Sin embargo, no es necesario que el espectador haga un gran esfuerzo para identificar rápidamente a los cerdos de la granja con la especie humana, y a la empresa que los engorda con el estado, sus vicios, burocracia e insensibilidad crónica y cansina para con todo lo humano.
Foto: JS-F

La trama, centrada de esta manera, es solo una excusa para poner sobre las tablas del teatro una crítica social, más o menos explícita, de uno de los modelos productivos que en la historia de la economía han sido: El régimen económico comunista.
Y aunque embutida en situaciones demasiado vistas y esperadas, como son los tópicos sobre la conducta diaria de un funcionario en su puesto de trabajo, y recurriendo, quizá demasiado explícitamente, a considerar que la situación tiene un origen que se pierde en la noche de los tiempos (se cita la obra de Larra “Vuelva Ud. Mañana”), no deja de ser meritoria esta ácida crítica a un “Estado” que vive a costa de la persona, en vez de estar a su servicio. Una crítica que acaba en cuasi tragedia sin solución.

Junto a la recurrente simbología utilizada por los actores, y que aleja de las tablas cualquier intento de interpretación plana por parte de los mismos, otro de los recursos utilizados en la obra es la “deconstrucción”, entendida ésta en los términos de deconstrucción del texto escrito, como manera de desmontar lo ya ensamblado, posibilitando que se puedan hacer múltiples interpretaciones textuales, según cada espectador. La verdad, un recurso un poco rebuscado, y en mi opinión bastante difícil de apreciar por parte del espectador.

A destacar, como casi siempre en todas las obras de La Zaranda, su minimalismo escénico, utilizando al máximo los mínimos recursos de decoración posibles. A penas cinco estanterías de oficina con ruedas, unos botes de suero, y unos flexos, despiertan la imaginación del espectador en un alarde de alegorías, donde una misma estantería se convierte en cárcel, bureau de despacho o mesa de operaciones…

El régimen del pienso, pese a ser una obra ya estrenada hace un año, está a la altura de un Festival Internacional de Teatro como el de Cádiz. Muestra de un buen trabajo de autor y de los actores de una compañía, La Zaranda, uno de los referentes teatrales de esta provincia gaditana.

Foto: JS-F


Publicado en Diario Bahía de Cádiz: