Mostrando entradas con la etiqueta Festival Iberoamericano de músca MANUEL DE FALLA; CONCIERTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Festival Iberoamericano de músca MANUEL DE FALLA; CONCIERTO. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de mayo de 2012

EL BARROCO ESPAÑOL EN LA COLONIA AMERICANA





XXVIII FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA
CAPILLA DEL REAL DE LAS PALMAS
Isabel Álvarez, soprano; Carlos Oramas, guitarra barroca; Jonatan Rodríguez, percusión.
Programa: Recital de obras de autores barrocos españoles del S XVII
Lugar: Centro cultural Reina Sofía. Día: 14 de mayo de 2012. Asistencia: medio aforo.
Calificación: ****


EL BARROCO ESPAÑOL EN LA COLONIA AMERICANA





Por Jesús Sánchez-Ferragut
Este año, el Festival Iberoamericano de música Manuel de Falla, organizado por la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Cádiz, en su vigésimo octava edición, tiene un menor contenido de música clásica, aunque por otro lado, en cantidad de espectáculos resultará un festival mayor que el del año pasado, como consecuencia de las actuaciones que se añaden con motivo de la conmemoración del Bicentenario. Con todo, no son más de cuatro los conciertos que, dedicados a la música culta, figuran en el programa.

El primero de ellos, tuvo lugar el pasado lunes 14 en el Centro cultural Reina Sofía, y estuvo a cargo de los tres músicos que componen la Capilla del Real de Las Palmas, que hicieron un recorrido por algunas de las partituras del barroco español del S XVII que se interpretaban o fueron compuestas en las colonias españolas de América.

Una visión interesante de la importancia de la música española en la época, que no era poca, sobre todo cuando la situamos en enclaves tan poderosos como Lima, Méjico, Sucre o Potosí. En la Casa de la Moneda de esta última ciudad se acuñaban gran parte de los ríos de plata que desangraban el Cerro Rico de Potosí, financiador importante de parte de las empresas civiles y militares de la monarquía española. Es lógico que lo mejor de la música española de entonces se interpretara o se compusiera en sus iglesias, que nada tenían que envidiar a las del resto de Europa.

Las piezas instrumentales que se interpretaron el lunes fueron de Lucas Ruiz de Ribayaz y de Santiago de Murcia. El primero de ellos, nacido en Santa María Ribarredonda (Burgos) se hizo músico famoso tras viajar con el Conde Lemos, XVII Virrey del Perú a tierras americanas. Y el segundo, Santiago de Murcia, nació en Madrid, y de él han aparecido partituras en Méjico, aunque no viajara a América.

Carlos Oramas, guitarrista de la capilla de Las Palmas tuvo el lunes una estupenda intervención con la guitarra barroca, tanto en la ejecución de las melodías, como en el color y ritmo que le puso a los acordes, acompañados de la percusión sutil y precisa de Jonatan Rodríguez.

La obras vocales e instrumentales se fueron intercalando en el recital, resultando de particular belleza las piezas de Antonio Durán de la Mota “Queditito airecillos” y de Tomás de Torrejón y Velasco “Desvelado mío”. Durán de la Mota es uno de los más importantes compositores nativos del Barroco español en América, y fue maestro de capilla en Potosí. El otro autor, Tomás de Torrejón, natural del Albacete, pasa por ser uno de los grandes compositores de un género muy extendido en la colonia: El villancico barroco, así como el haber compuesto la primera ópera que se representó en las colonias: La púrpura de la rosa.

Ambas piezas vocales sonaron particularmente bien en la bonita voz que posee Isabel Álvarez, soprano de la Capilla del Real de Las Palmas, y que se adapta perfectamente a este tipo de música barroca, agradable de escuchar, sin grandes complicaciones, y alegre, a pesar de ser fundamentalmente de inspiración religiosa.

El concierto del lunes resultó muy del agrado del público asistente, que pudo ver una pequeña muestra del barroco que en el S XVII se importaba o se producía en la colonia americana, un barroco diferente del de las misiones de las reducciones jesuíticas de la Chiquitanía boliviana, o del Paraguay y Norte de Argentina, más conocidas, o que quizás nos suenen más por películas como La Misión.



Publicado en Diariio de Cádiz:

http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/1259028/barroco/espanol/la/colonia/americana.html

lunes, 30 de mayo de 2011

FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA 2011

Foto: Camerata Gran Teatro Falla en Facebook
VESTIDOS DE BLANCO PARA LA DESPEDIDA DEL FESTIVAL

CAMERATA GRAN TEATRO FALLA

Tangos, canciones y danzas extraídos de la literatura musical latinoamericana
Director: José Luis López Aranda
Programa: “Makumbebé” Combinado latinoamericano. Milonga en Re de Astor Piazzolla; Serenata para la tierra de uno de M Elena Walsh; Sabiá Corazao de uma viola de Aylton Escobar; Burlesca de Ernesto Lecuona; Mañanita pueblerina de Inocente Carreño; Libertango de Astor Piazzolla; Introducción al ángel de Astor Piazzolla; El tortillero Popular; La pollera colorá Popular; Danzas afrocubanas de Ernersto Lecuona; Ronda catonga Popular; La llorona de José Barrios.
Lugar: Gran Teatro Falla. Día: 28 de mayo de 2011. Asistencia: ¾ de aforo.
Calificación: ***


Jesús Sánchez-Ferragut


El sábado 28 se despidió el XXVII Festival de Música Iberoamericana Manuel de Falla tras siete días de programación (el domingo de elecciones no hubo actuaciones) en los que han primado los pequeños y medianos formatos, como viene siendo habitual en las últimas ediciones. La guitarra española, esa gran protagonista, a veces olvidada, de la música iberoamericana del S XX, tuvo su destacado y merecido lugar este año en el concierto inaugural. La música de grandes ventas estuvo representada por esa gran cantante que es Luz Casal. La lírica contó este año con una concurrencia de lujo, pues hubo tres recitales de muy buen nivel. Y en el apartado local, la Coral de la Universidad de Cádiz y la Camerata vocal e instrumental del Gran Teatro Falla, estuvieron fieles a la cita, como siempre. Amancio Prada y Tótem Ensemble completaron el cartel del Festival.

En el concierto de cierre del pasado sábado, tuvimos la ocasión de disfrutar de una actuación de la Camerata vocal del Gran Teatro Falla, acompañada de un quinteto de cuerda, más piano y percusión.

Fue un concierto donde se fueron intercalando las actuaciones del quinteto de cuerda con las de la Camerata vocal, bajo la responsabilidad en la Dirección de José Luis López Aranda, quien también estuvo al piano.

Con un formato suave y con indumentaria blanca caribeña, la Camerata fue interpretendo canciones de autores y poetas latinoamericanos, con ritmo pausado, como la Serenata para la tierra de uno, que abrió el repertorio, de la poetisa y compositora argentina María Elena Walsh: Porque me duele si me quedo,/ pero me muero si me voy / con todo y a pesar de todo, mi amor, / yo quiero vivir en vos.

Brasil tuvo su lugar con la interpretación de Sabiá, Coraçao de uma viola de Ailton Escobar, melodía que interpretaron de nuevo al final del concierto como segundo bis de propina, y que a mi se me antojó mejor interpretada en esta ocasión.

El quinteto de cuerda tuvo sus momentos especiales fuera del acompañamiento a la Camerata vocal, sobre todo en la interpretación de Introducción al ángel de Astor Piazzolla, donde la pieza sonó muy bien. Sin embargo, en la interpretación de las Danzas afro-cubanas de Ernesto Lecuona, con el piano y la percusión, no me convencieron tanto.

Muy aplaudidas fueron las piezas populares interpretadas por la Camerata, y en especial La pollera colorá del folklore Colombiano. También tuvo muy buena aceptación la Ronda catonga, del folklore popular Uruguayo. De igual manera, fue aplaudida la intervención del tenor Enrique García Jiménez cantando Mañanita pueblerina, haciendo alarde a la vez, de dominador del cuatro venezolano (instrumento de cuerda que se asemeja a una guitarra pequeña).

El público pidió bises, y la Camerata respondió con una versión del conocidísimo bolero Perfidia de A. Domínguez, inmortalizada por Los Panchos, A. Manzanedo, Nat King Cole, Glenn Miller, Linda Ronstadt, Paul Mauriat, Nana Mouskouri, Luis Miguel, etc, etc…Enfin, parte de nuestras vidas.

Hasta el próximo año, que será el del Bicentenario de la Constitución de 1812, y que esperemos nos traiga una especial edición de este consolidado Festival Iberoamericano de música Manuel de Falla.




Publicado en Diario de Cádiz el 30-05-2011

sábado, 28 de mayo de 2011

XXVII FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA 2011

Foto del programa de mano del concierto


NOCHE DE COMPOSITORES SURAMERICANOS CONTEMPORÁNEOS



CLAUDIA YEPES Y DUNCAN GIFFORD
Compositores suramericanos

Programa: I Cinco canciones cubanas, de Gisela Hernández; Tres romanzas de José Rozo Contreras; Dos mazurcas de Manuel M. Ponce; Tres modinhas e cangoes de Heitor Villa-Lobas; La rosa y el sauce y cinco coancionespopulares argentinas de Alberto Ginastera; Dos danzas afro-cubanas y María la O de Ernesto Lecuona.
Lugar: Casa de Iberoamérica. Día: 26 de mayo de 2011. Asistencia: Casi completo.
Calificación: ****


Jesús Sánchez-Ferragut

El Festival nos tuvo un poco ajetreados el jueves pasado, pues a última hora se decidió cambiar el lugar programado, y hacerlo en la Casa de Iberoamérica en vez de en el Centro Cultural Reina Sofía, pero mereció la pena el tener que ir de un lado para otro y cambiar de aparcamiento, pues el concierto sobre compositores suramericanos que nos trajeron Claudia Yepes y Duncan Gifford tuvo nivel.

Claudia Yepes (Colombia) es hoy una de las piezas clave en el panorama de la música contemporánea y actual Iberoamericana, a decir de un buen número de compositores actuales, que encuentran en ella una voz de amplio registro y con conocimientos musicales suficientes como para dar una satisfactoria respuesta a esa parte de la música que nos es cercana en el tiempo y en el sentimiento, aunque en la lejanía de la distancia, Océano Atlántico de por medio.

El del jueves pasado fue un recital corto, aunque bien escogido, que abrió la colombiana interpretando Cinco canciones cubanas de la cubana Gisela Hernández (1912-1971): Romancillo; Solo por el rocío; Mi corazón lo trajo al mar; iba yo por un camino y ay mi señora vecina.

De Cuba a Colombia, para escuchar las Tres romanzas de José Rozo Contreras (1884-1976): En el brocal; La caracola y a ti. En estas dos primeras interpretaciones pudimos ver a una Claudia Yepes con gran elegancia en el escenario, próxima al público y haciendo gala de su cualidad de soprano dramática.

El concierto también lo fue de piano solo, con obras del mejicano Manuel M. Ponce: Dos mazurcas y de Ernesto Lecuona: Dos danzas afro-cubanas. El pianista australiano Duncan Gifford intercaló las obras entre las interpretaciones vocales de Claudia Yepes. La acústica de la Casa de Iberoamérica permitió una mejor apreciación de las obras de Ponce que de las de Lecuona, con independencia de la estupenda calidad de ambas.

Brasil, Argentina y de nuevo Cuba estuvieron presentes en el programa del concierto, a través de Heitor Villa-lobos (1887-1959), con Tres modinhas e cançoes(Lundú de marquezade Santos; Evocaçao y Nhapôpè). Carlos Guastavino (1912-2000): La rosa y el sauce. Alberto Ginastera (1916-1983): Cinco canciones populares argentinas (Chacarera; Triste; Zamba; Arrorró; y Gato). Ernesto Lecuona (1895-1963): María la O.

Muy buenas fueron las interpretaciones de Maria la O de Lecuona, y La conocida La rosa y el sauce de Guastavivo, pero a mi modo de ver, lo mejor de la noche fueron las Cinco canciones populares de Ginastera, cantadas por Claudia con carácter y saber hacer.

El recital de compositores suramericanos acabó con un bis que el público arrancó a Claudia Yepes: El conocidísimo Siboney de Ernesto Lecuona. Un final sensual y caribeño para una noche dedicada los compositores suramericanos contemporáneos.

Publicado en Diario de Cádiz 28-05-2011
http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/986291/noche/compositores/sudamericanos/contemporaneos.html

jueves, 26 de mayo de 2011

XXVII FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA 2011

MUCHO MÁS QUE UNA AUDICIÓN DE ÓPERA Y ZARZUELA


TRÍO DE CANTO Y PIANO

María Sofía Mara, soprano; Iván Albert, tenor; Sidney Jiménez, barítono; Madalit Lamazares, piano.
Programa: I “Canciones a la luz de la luna” y “España fuera de España” Arias y dúos de Rossini, Schubert, Turina, Hahn, Villa-Lobos, M E Pérez Díaz, F Tosti, Bizet, Fermín M Álvarez, J Ibert, Mitch Liegh, Lehar
II”Canciones de Latinoamérica” y “Sorozábal en Chamberí” Arias , dúos y tríos deM Sandoval, A E Oteo, A Brandt, Gonzalo Roig, E Uranga, E Sánchez de Fuentes, A. Piazzolla, P. Sorozábal.
Lugar: Patio central Casa de Iberoamérica. Día: 24 de mayo de 2011. Asistencia: Aforo completo.
Calificación: ****


Jesús Sánchez-Ferragut

Este año, la apuesta del Festival por la lírica nos trajo otro recital, con un fenomenal repertorio de ópera y zarzuela.

Estupenda actitud del Ayuntamiento de Cádiz este año, al promocionar este tipo de conciertos, a los que no se accede fácilmente si no es acudiendo a escenarios especializados, por las dificultades que hay a la hora de verlos incluidos en las programaciones ordinarias de la mayoría de nuestros teatros.

Y también muy buena la iniciativa de llevar estos recitales a edificios con Historia y encanto, como es el caso del Claustro de Santo Domingo, La Casa de Iberoamérica y el Centro cultural Reina Sofía.

En el caso concreto del recital de ayer martes 24, el Patio central de la Casa de Iberoamérica resultó ser un agradable espacio para este tipo de representaciones, que sin estar hecho ex profeso para ello, cumple perfectamente, y con creces, las expectativas, a lo que ayuda, todo hay que decirlo, el hecho de tener un tamaño mediano y el patio cubierto con una montera. Es cierto que hay alguna reverberación, pero insignificante frente a lo grata que en general resultó la audición.

El recital estuvo a cargo de tres jóvenes cantantes líricos que ya constituyen algo más que promesas del panorama lírico español e iberoamericano: María Sofía Mara (Uruguay), Iván Albert (España), y Sidney Giovanny Jiménez (Colombia), tienen en común varias cosas: Ser alumnos de la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid, donde estudian con becas en la Cátedra de canto “Alfredo Kraus”, con la tutela de la Fundación Ramón Areces. Pero también comparten el haber sido seleccionados para la temporada 2010-2011 de Clásicos en Ruta, un programa de la Sociedad de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes (AIE). Estuvieron acompañados por la profesora y pianista cubana, Madalit Lamazares. Bajo esta última fórmula es como han venido al Festival Manuel de falla.

El programa, más que dos partes en sí, estuvo dividido en cuatro temáticas: “Cancciones a la luz de la luna”, con serenatas y melodías de diversos autores; “España fuera de España”, basada en arias de temática española; “Canciones de latinomérica”, con obras de autores iberoamericanos desde Méjico y Guatemala hasta Argentina; Y por último “Sorozábal en Chamberí”, una selección de la zarzuela La del manojo de rosas. Fue un programa extenso, muy ameno y con buen nivel.

Los tres cantantes se fueron turnando, tanto para interpretar arias y canciones, como para hacer dúos y tercetos.

María Sofía Mara, soprano lírica con un importante componente dramático, nos ofreció un recital demostrando que ya posee tablas y soltura en el escenario, y que está suficientemente preparada como para abordar un amplio repertorio de diferentes papeles operísticos y de zarzuela. Estupendas sus interpretaciones de Meine Lippen, sie küssen so heiss de la opereta Giuditta de Franz Lehár, así como la de la canción Oblivion de Ástor Piazzolla. A ella le correspondió abrir el recital junto al tenor español Iván Albert, quien posee una educada voz de tenor lírico con un cierto carácter dramático, quizá lírico-spinto. Posee una buena dicción y una consolidada soltura en el escenario, que fue a más a lo largo del concierto. Estupenda su interpretación de Lolita de Arturo Buzzi-Pescia. Tras ellos, el barítono de Colombia Sidney Giovanny Jiménez, barítono lírico con cierto carácter, que posee una muy buena predisposición para la interpretación, y un buen grado de simpatía. Particularmente a mí me resultaron muy agradables sus interpretaciones de La dulce quimera del cubano Gonzalo Roig, y la romanza Madrileña bonita, de Pablo Sorozábal.

Para finalizar esta agradable actuación del trío de canto y piano, los tres cantantes interpretaron una selección de la zarzuela La del manojo de rosas, que hizo las delicias del respetable, y que fueron un estupendo broche a esta noche de fenomenales artistas noveles, que nos ofrecieron un espectáculo mucho más allá de una audición de arias y canciones.

Publicado en Diario de Cádiz:
http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/984729/mucho/mas/una/audicion/opera/y/zarzuela/festival.html

miércoles, 25 de mayo de 2011

XXVII FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA 2011

NOCHE DE AZUL Y BISES

IVET FRONTELA Y JORGE ARMANDO JASSO
Dúo tenor y piano
Programa: I Selección de Arias de S. Donaudy; F.P: Tosti; E. de Curtis; R.Leoncavallo y V. De Crescenzo
II Arias de E. Lecuona; M Greever; M.M. Ponce; y A.E. Oteo.
Lugar: Claustro de Santo Domingo. Día: 23 de mayo de 2011. Asistencia: 1/2 aforo.
Calificación: ****


Jesús Sánchez-Ferragut


Noche azul es el título de una preciosa aria de Ernesto Lecuona, que quizá sea el músico cubano más destacado de todos los tiempos, y en especial en el terreno lírico de la zarzuela. Anoche, 23 de mayo, formó parte del programa del Festival, y la verdad, parecía que ni escogida a propósito, a la vista del resultado de las elecciones municipales del día anterior.

Ivet Frontela ya es conocida del Festival Iberoamericano Manuel de Falla. El año pasado estuvo en el Claustro de San Francisco junto a su hermana Ivón, en un concierto a dúo que hizo las delicias del público del Festival.

En esta ocasión no ha venido como concertista, sino como acompañamiento al piano del tenor mejicano José Armando Jasso. Todo un lujo para el joven charro el poder contar con una pianista de la talla de Ivet, maestra de maestros, desplegando todo su saber, tanto el musical como el pianístico para el exclusivo lucimiento del cantante.

El concierto de anoche, además de lo bueno ya conocido, también nos deparó la agradable sorpresa de descubrir por primera vez en estas tierras al mejicano, que planteó un recital verdaderamente emotivo y con un muy buen nivel de calidad técnica.

En la primera parte, tuvimos la ocasión de escuchar a un Jasso con voz de tenor lírico-ligero, en un repertorio basado en arias napolitanas, con algunos guiños al propio Pavarotti e incluso con la emotividad propia de los temas que suele interpretar Andrea Bocelli. En mi opinión, en esta parte bordó el Tu can un chiagne del napolitano Ernesto De Curtis.

La segunda parte del concierto, con canciones sobre todo de Ernesto Lecuona, estuvo marcada por lo hispanoamericano, también con obras de M. Greever, MM Ponce y A.E. Oteo, que completaron el repertorio del programa.

De todas las piezas que interpretó el tenor mejicano a esta altura del recital, particularmente a mi me pareció que lo hizo muy bien con Si lo quisiera Dios de E Lecuona y sobre todo, excelente fue la Despedida, de M. Greever.

Fue en esta segunda parte donde también pudimos apreciar una correcta dicción por parte del tenor y un punto de fuerza y algo de mordiente, que le confieren a Jasso una particular personalidad a su característica esencial de tenor lírico-ligero. Su voz le permitiría sin duda poder incluso asumir papeles operísticos necesitados de una voz dulce y natural, con claridad y plena, sin tener que recurrir a artificios para, dentro de su registro, sonar verdaderamente bien. Es decir, la línea artística que magistralmente marcara el genial y añorado Alfredo Kraus.

El público le hizo cantar dos bises, que siguiendo la tónica general del concierto, fueron: No puede ser de la Tabernera del puerto de Pablo Sorozábal, un verdadero clásico de los bises de recitales de tenores, y el Parlami d’amore, marilù, del napolitano Cesare Bixio.

Un concierto elegido con mimo y cuidado, arropado por una fenomenal pianista, en el Claustro de Santo Domingo, un marco estupendo, que nos dejó, en una noche azul y agradable un excelente sabor de boca, tras descubrir un prometedor tenor lírico hispanoamericano.








miércoles, 18 de agosto de 2010

XXVI FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA. CÁDIZ 2010

DOS PIANOS Y TRES PAÍSES DE IBEROAMÉRICA

Por Jesús Sánchez-Ferragut



IVÓN E IVET Frontela (Cuba).



Intérpretes: Pianos: Ivón e Ivet Frontela


Programa: I Parte: Homenaje a Isaac Albéniz. II Parte: Danzas de América.
Lugar: Claustro de la Iglesia de San Francisco. Día: 25 de mayo de 2010. Asistencia: Casi lleno.
Calificación: ***

En el claustro todo estaba preparado para el encuentro con el público gaditano de dos pianos y tres compositores iberoamericanos: Cuba, Argentina y España.

Y el claustro dijo “Aquí estoy, como todos los años”. Y, como todos los años, los cuartos, las medias y las campanadas de las horas fueron sonando en el campanario de San Francisco, en un intento de añadirle percusión a todo lo que suena dentro, sin conseguirlo, al menos con armonía –aunque no tengo muy claro cuál sería la opinión de Arnold Schönberg al respecto-. Este año, al sonido de las campanas, además se unió al concierto un espontáneo e impetuoso coro de golondrinas que manifestaron claramente sus preferencias por la música de Albéniz, y lo digo porque cuando las dos pianistas y hermanas Ivón e Ivet Frontela abordaban al piano temas más enérgicos, como los de Piazzolla, por ejemplo, las avecillas optaron por no contribuir al espectáculo musical. Bucólico, aunque en el centro de Cádiz.

Las dos partes del concierto programado para la noche del martes 25 en el XXVI Festival, fueron muy diferentes. Conceptual e interpretativamente hablando.

La Primera Parte, dedicada enteramente a homenajear al genial pianista y compositor Isaac Albéniz a través de sus obras “Navarra”, “Granada”, “Castilla”, “Rumores de la Caleta” y “Aragón” de la Suite Española, nos mostró una faceta de ambas hermanas francamente buena, tanto cuando interpretaron a dúo las piezas “Navarra” y “Aragón”, como cuando hicieron lo propio por separado, cada una de ellas, con el resto de las obras de Albéniz. Sin embargo, y sin que ello suponga desmerecer la capacidad interpretativa de las cubanas, esta primera parte del programa pareció responder más a un compromiso, -quizás por el hecho de que el concierto se desarrollara dentro de un festival en Cádiz-Andalucía-España-, que a una razón artística, estética o de concepto del programa.

Tal vez fuera esa la razón por la que, en mi apreciación, no se las viera en ésta fase del concierto tan desenvueltas y seguras como en la Segunda Parte del mismo, dedicada a danzas americanas. Sencillamente lo que ocurrió es que cuando empezaron a interpretar el “Danzón cubano” de Aarón Copland, o “El manisero” de Moisés Simmons, de repente de ambas artistas salió lo mejor, aunque a priori no fuera lo mejor del programa sobre el papel. Excelentes fueron las interpretaciones de las obras de Piazzolla: Gran Tango, Tangada y Verano Porteño, así como la “Camagüeyana” del compositor cubano Ignacio Cervantes (1847-1905). Lo mejor de la noche. A estas alturas del concierto todas las piezas fueron interpretadas a dúo, lo que, además, contribuyó sin duda a darle espectacularidad al programa. Toda la fuerza interpretativa de estas dos pianistas cubanas residentes en España salió a relucir, como si las partituras depositadas sobre los atriles de sus pianos fueran parte integrante de ellas mismas. El público asistente lo pasó muy bien, y en respuesta a los aplausos hubo una propina: “Adiós Nonino” de Piazzolla en una versión muy especial para dos pianos, que dejó en el público la estupenda sensación de haber asistido a un concierto de piano verdaderamente iberoamericano.

Publicado en DIARIO DE CÁDIZ 27.05.2010

XXVI FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA. CÁDIZ 2010

VIRTUOSISMO MA NON TROPPO.
Por Jesús Sánchez-Ferragut

FROLOV CHAMBER ORCHESTRA.

Director: Andrei Frolov Chestiglazov.
Programa: Suite Española de I. Albéniz; Navarra de P. Sarasate y Cuatro estaciones porteñas de A. Piazzolla.
Lugar: Gran Teatro Falla. Día: 22 de mayo de 2010. Asistencia: Patio de butacas al 50%.
Calificación: ***

La inauguración del XXVI Festival Iberoamericano de Música Manuel de Falla nos trajo a escena a Andrei Frolov, responsable de la Orquesta de cámara de su propio nombre. La formación que lidera no tiene un carácter estable al cien por cien, y se nutre fundamentalmente de músicos titulares de las orquesta de Radio Televisión Española y la Comunidad de Madrid. La mayoría de sus componentes son residentes en Madrid. Una opción más que atractiva e interesante, si no fuera por las dificultades económicas en las que, hoy por hoy, y por culpa de la crisis, se ven inmersos este tipo de ensembles musicales.

Con más ilusión que emoción, en parte debido a la ausencia de público en esta inauguración del Festival, la Frolov Chamber Orchestra inició el programa previsto: Asturias, Cádiz, Córdoba, Mallorca y Sevilla de la Suite Española de I. Albéniz, fueron sonando de la mano de la agrupación formada por doce maestros. La obra de Albéniz es siempre una apuesta segura, por lo conocida del público, aunque no por ello carente de riesgo, ya que lo frecuente es oír este repertorio del genial músico de Camprodón en partituras para piano solo, y no con arreglos para orquesta, como fue el caso. Sin pena ni gloria pasó esta versión interpretada por la Frolov Chamber Orchestra, quizá por lo extremadamente difícil de conseguir expresar con una orquesta de cámara toda la creatividad, intuición y virtuosismo de una obra nacida de la mano uno de los genios mundiales de la música para piano.

Frolov dejó entrever su virtuosismo en la siguiente obra, “Navarra” de P. Sarasate. Esta composición, para dos violines y orquesta de cuerda, transmite fuerza, y da pie al lucimiento de los violinistas, aunque necesita de una muy buena coordinación del resto de la orquesta de cuerda, que debe evitar el caer en el olvido, cosa que puede ocurrir con facilidad. Con esta obra acabó la primera parte del concierto, tras anunciar Andrei Frolov la supresión de la obra programada “El canto de los pájaros”, de P. Casals.

La segunda parte estuvo dedicada enteramente a Ástor Piazzolla, compositor nacido en Mar del Plata, conocido ya del público de Cádiz, y responsable de elevar a la máxima categoría musical el Tango argentino. Piazzolla fusiona jazz, música clásica y tango, incluido la incorporación del bandoneón a la orquesta clásica. La versión para orquesta de cámara, de “Cuatro estaciones porteñas” de Piazzolla que se interpretó en el Falla, es responsabilidad del compositor ruso Leonid Desyatnikov, que además de Director musical del teatro Bolshoi de Moscú, se ha hecho famoso por sus variaciones y arreglos a la música de Piazzolla. Esta obra es la primera vez que se interpreta en nuestro centenario Teatro Falla, y qué duda cabe que el Festival Internacional ha sido un marco idóneo para ello. Fue con esta particular versión de la obra de Piazzolla, que deja de un lado al bandoneón incluido en la versión original, e incorpora numerosas llamadas a otras conocidas obras del repertorio más clásico, donde realmente sacó a relucir su condición de virtuoso Andrei Frolov, con una espléndida e interesantísima interpretación de la obra, vista con ojos rusos a través de su violín, y en el que la orquesta subió bastante el nivel en relación al resto del programa, destacando asimismo el primer chelista. Excelente.

Al final, dos propinas, en agradecimiento al respetable: La Fantasía Española, obra del autor moscovita Igor Frolov (aunque pueda parecerlo, no es pariente de Andrei), creada en Cuba en los años 60 cuando formaba parte de la delegación de cooperación cultural soviética al régimen de Castro, como profesor de música. Una composición un tanto pintoresca y evocadora de tópicos, aunque ciertamente encaminada al lucimiento virtuosístico del intérprete. La última propina, fue la Romanza Andaluza de P. Sarasate, que dejó un excelente regusto a los espectadores que acudieron a esta inauguración del XXVI Festival.

Publicado en DIARIO DE CÁDIZ 24.05.2010

XXVI FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA. CÁDIZ 2010

SUAVE BÁLSAMO
Por Jesús Sánchez-Ferragut


CECILIA LAVILLA / JUAN ANTONIO ÁLVAREZ.
Música para el alma

Soprano: Cecilia Lavilla. Piano: Juan Antonio Álvarez
Programa: Obras para piano y voz de Reynaldo Hahn, con textos de varios poetas frances
Lugar: Centro Cultural Municipal Reina Sofía. Día: 26 de mayo de 2010. Asistencia: Casi lleno.
Calificación: ***


Los espectadores que acudieron al Centro Cultural Municipal Reina Sofía a ver el concierto de la soprano Cecilia Lavilla Berganza, se olvidaron del aire fresquito que hacía esa noche, y a cambio decidieron tomarse, a sorbitos, el bebedizo musical en forma de bálsamo para el espíritu que, con mano venezolana escribiera Reynaldo Hahn. Las canciones de Hahn, que responden a formas, estilos y gustos completamente franceses, fueron servidas al respetable con la peculiar aportación de Lavilla, y con la inestimable ayuda de Juan Antonio Álvarez al piano.
Fue un concierto que, en su primera parte resultó un tanto repetitivo, por poner un exceso de énfasis en los mismos recursos, musicales y canoros. Esto resulta, sin duda, muy interesante en cuando lo que se persigue es la búsqueda de la exhaustividad de la obra de un autor, así como también cuando se pretende lograr la total unidad de criterio de un concierto, pero que sin duda no favorece tanto la conexión con el público. Y quizá Cecilia Lavilla adoleció en esta ocasión de esa falta de cercanía al público, a veces tan necesaria para que las rigideces del programa no lo sean tanto. Y fue realmente una pena, pues simpatía y facultades dramáticas no le faltan a la soprano, que de haberse dirigido al público en alguna que otra ocasión para explicar un poco lo que estaba interpretando, se hubiera conquistado definitivamente el corazón de los asistentes, que tenían ganas de ello, por cierto. De hecho pude comprobar cómo algunas personas intentaban seguir una y otra vez el programa de mano, buscando pistas acerca de lo que se estaba interpretando.

La segunda parte del recital de la soprano madrileña, estuvo mejor conducido que la primera, sobre todo al abordar les “Chansons Grises”, poesías de Paul Verlaine, con la música de Hahn. Fue con esta serie de canciones donde la soprano sacó a relucir lo mejor de la noche, de manera que dio paso realmente al intimismo y al mensaje directo al alma, que se anunciaba en el programa de mano, con una interpretación de gran altura, cargada de matices sutiles, de pianísimos, con un estupendo control de la emisión y de finales impresionantes. Pero sobre todo, su bella y dulce voz, a la que cuida con una trabajada técnica. Juan Antonio Álvarez también tuvo en esta parte una intervención excelente, acariciando el piano, dibujando las melodías, a la vez que respaldando, cuidando y mimando a Cecilia Lavilla.

Un concierto de alto y culto nivel, que encandiló a gran parte del respetable, y en el que la soprano supo aprovechar sus cualidades desde al alma para el alma.

El público pidió más al finalizar, con repetidos aplausos, a lo que correspondió Lavilla con dos propinas. La primera de ellas “La primavera” de Reynaldo Hahn, y la segunda “Les filles de Cadix” de Léo Delibes.





Publicado en DIARIO DE CÁDIZ 28.05.2010

XXVI FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA. CÁDIZ 2010

AMÉRICA, DE NORTE A SUR.
Por Jesús Sánchez-Ferragut


CAMERATA VOCAL E INSTRUMENTAL GRAN TEATRO FALLA.
Piano: Antonio Sillero. Mezzosoprano: Antonia Martínez Novas
Director: José Luís López Aranda
Programa: 1ª parte: American Rhapsody de Jenö Takács. La muerte del Ángel de Ástor Piazzolla. Danzas latinoamericanas de José L. Elizondo. 2ª Parte: Praesepe (The Manger) de Heitor Villa-Lobos. Missa Sao Sebastiao de Heitor Villa-Lobos.
Lugar: Gran Teatro Falla. Día: 29 de mayo de 2010. Asistencia: 50% aforo
Calificación: ***



Un programa ambicioso y muy diverso, el presentado por la Camerata del Teatro Falla para cerrar el XXVI Festival Iberoamericano de Música 2010. Música americana, de Norte a Sur, contemporánea, aunque sin renunciar a la tonalidad, y para todos los públicos. Aunque eso sí, el sábado por la noche tuvo la competencia directa del Concierto de clausura del Congreso de Periodistas, gratis, y a dos pasos, en la plaza de San Antonio, y con una procesión en las inmediaciones del Teatro.

La música de Jëno Takács, con su American Rhapsody fue la primera de las obras interpretadas por el director López Aranda, y con buen criterio, por lo idónea para una formación como la actual camerata instrumental. La orquesta estuvo un poco fría al comienzo, pese a esta música evocadora de lo norteamericano, hasta que el cambio de tercio a la natal Argentina de Piazzolla puso la energía necesaria en la orquesta, que también se vio reforzada con la entrada del piano para interpretar “La muerte del Ángel” del genial compositor de tangos del otro lado del océano.

Un verdadero homenaje ha rendido el XXVI Festival a Piazzolla, pues sus obras han estado presentes en los programas de Frolov, Tango Quattro, Ivón e Ivet, y de la Camerata, así como en la música en la calle. Y la verdad, ha merecido la pena el poder asistir a tan diferentes y variadas versiones de la música de uno de los máximos representantes del tango argentino, y el responsable de incluirlo dentro del repertorio clásico para orquestas.

La primera parte del programa, enteramente dedicada a la Camerata Instrumental, la cerró la obra de José L. Elizondo: Danzas Latinoamericanas, donde la orquesta se encontró cómoda y tuvo una intervención aplaudida por el público, sobre todo en el “Atardecer Tapatío”. Muy bien el pizzicatto de “Pan de Azúcar”.

La segunda parte estuvo dedicada al compositor brasileño Heitor Villa-Lobos. La Camerata Vocal se unió al concierto, y en mi opinión tuvo una acertada interpretación. La formación vocal, pese a las dificultades de los tiempos que corren, va tomando cuerpo, y su trabajo es muy meritorio. Otra cosa bien diferente es que la obra escogida para esta segunda parte, estéticamente hablando, nada tuviera que ver con la interpretada en la primera, ya que pese a que la Missa Sao Sebastiao es de gran belleza, no deja de ser una misa, que invita al recogimiento, y que nada tiene que ver con la Rapsodia Americana de la primera parte…

Pese a todo, la Misa de San Sebastián de Villa-Lobos sonó bastante bien, logrando el Director un buen empaste en la orquesta, que sonó muy integrada con la Camerata Vocal, que demostró un muy buen trabajo, sobre todo en el Kyrie y el Sanctus. Al final aplausos y una propina, también de H. Villa-Lobos: Ave María.

Publicado en DIARIO DE CÁDIZ 31.05.2010

XXVI FESTIVAL IBEROAMERICANO DE MÚSICA MANUEL DE FALLA. CÁDIZ 2010

BARROCO ESPAÑOL DE AMÉRICA.
Por Jesús Sánchez-Ferragut



CAMERATA IBERIA. Canciones y danzas del barroco latinoamericano.
Sopranos: Mariví Blasco y Ana Huete. Guitarra barroca y tiorba: Juan Carlos de Mulder.
Violín barroco: Jorge Jiménez y Ramsés Puente Matos. Viola da Gamba: Lixania Fernández. Percusión: Pedro Estevan.
Director: Juan Carlos de Mulder
Programa: Diversas obras del barroco latinoamericano del XVII y XVIII.
Lugar: Iglesia del Carmen. Día: 24 de mayo de 2010. Asistencia: La mitad del aforo.
Calificación: ****



La Iglesia del Carmen fue el marco de bienvenida a este concierto de música antigua del barroco creado en la España de las colonias americanas en torno a los siglos XVII y XVIII.

La Camerata, dirigida por Juan Carlos de Mulder, recluta de entre los mejores músicos especialistas en música antigua del renacimiento y barroco español los miembros de su formación. Poseen varias grabaciones en CD y una ganada reputación, que les sirve de carta de presentación con suficiencia allí donde acuden a presentar su repertorio.

Pero nada de esto serviría para gran cosa, si a la hora de la verdad el resultado no fuera el esperado. Y en el caso de la Camerata Iberia, tengo que decir que el pasado 24 dio un gran concierto en la Iglesia del Carmen de Cádiz.

Y el concierto fue de primera por dos razones fundamentales. La primera de ellas, la oportunidad de traer a este XXVI Festival, música española del continente americano. Una música que es la gran desconocida del público español actual, pero que de verdad merece la pena rescatar y difundir. Toda una inmensa ruta cultural y musical barroca que comienza en el Río de la Plata, y sube a Córdoba, Salta, Jujuy, Potosí, y tras dejar el Chaco Paraguayo, y llegar por fin a la Chiquitanía boliviana, en plena selva, al noroeste del país, en el Departamento de Santa Cruz de la Sierra, toma vida y carta de naturaleza propia. Hoy día ese legado se encuentra en el Archivo de Chiquitos de Concepción, y nutre de partituras al Festival Internacional de música renacentista y barroca americana “Misiones de Chiquitos”. Junto a ello, y con otra música proveniente del Virreynato del Perú, y del de Méjico, hoy día conforman un patrimonio cultural musical único y merecedor de una mayor y mejor difusión.

La otra razón por la que el concierto de la Camerata Iberia fue excelente, radica en la fenomenal –y además gratis- interpretación con la que sus componentes obsequiaron al público asistente. Un trabajo realmente impresionante del de Juan Carlos de Mulder con la guitarra barroca y la tiorba, y una exquisitez interpretativa poco común la de Pedro Estevan en la percusión, hicieron que las dos sopranos Mariví Blasco y Ana Huete se sintieran cómodas, abordando los diversos temas con gran soltura y naturalidad. Excelente interpretación la de “Por celebrar este día” de Juan de Baeza (Puebla-México), y de lo mejor de la noche el solo de tiorba y percusión “Canario”. Pero ello por citar alguna pieza, pues el concierto en su totalidad fue muy bueno, y así lo reconoció el público.

Publicado en Diario de Cádiz 26.05.2010