lunes, 9 de julio de 2012

ARAGONESES DE CÁDIZ


Domingo 8 de
26 l TRIBUNA julio de 2012 l Heraldo de Aragón

CUENTOSDEDOMINGO
Antón Castro
Aragoneses
de Cádiz

HACE algunos años hice una
visita fugaz a Cádiz.Me recordó
a La Habana, con su
malecón, los castillos que
avanzan en el mar y esa bahía
circular que ataja las tempestades.
He vuelto una década
después quizá para comprobar
que Cádiz estámuy vinculada
con Aragón: allí vivió
entre 1979 y 1984 JoséMaría
Conget y recuerda ese lustro
como uno de los mejores de
su vida; para él, Cádiz es un
casco antiguo hechizado de
tabernas y balcones, de callejas
angostas y acogedoras por
las que paseó Agustina de
Aragón en el otoño de 1809.
Cádiz es como una caracola
de sonidos y de olores: en el
parque Genovés late el silencio
de la araucaria y el drago,
en la ribera del mar pasea el
espectro de Fernando Quiñones.
Algunos libros documentan
la vinculación de Goya
con Cádiz, con ‘La Pepa’ y
con Sanlúcar de Barrameda,
donde se vio atacado por la
misteriosa enfermedad del
amor. En la calle Ancha existe
una librería y editorial, Quorum,
que cuenta con dos libreras
aragonesas, Luisa, turolense,
y Charo, de Ariza,
que promocionan a nuestros
autores. Allí sienten aMartínez
de Pisón como uno de
sus novelistas más queridos y
le recuerdan que el gaditano
PepeMejías jugó en el Real
Zaragoza. El pintor Eduardo
Laborda tiene dos cuadros
colgados en dos edificios de
la ciudad; en 1994 miró las
playas e hizo un retrato intemporal
en tonos rojo y fuego
de ‘La Caleta de Cádiz’.
Por allí acuden historiadores
como Pedro Rújula y otros
especialistas como el profesor
y escritor JoséMaría Pérez
Collados, que ha reunido
a escritores, editores y bibliotecarios
ante el gazpacho y el
pescaíto para hablar del vicio
de leer. Con la lectura sigue
vivo el pensamiento crítico
heredado de las Cortes de Cádiz,
tan necesario.