viernes, 10 de junio de 2011

LUNES DE RESACA EN SANLÚCAR




foto: Salvador González  

LUNES DE RESACA EN SANLÚCAR

Jesús Sánchez-Ferragut

Algo así como quince días antes de que de comienzo la Feria de Sanlúcar, toda la ciudad ya está pendiente del evento. Los palos del alumbrado, y los tinglados de las casetas comienzan a ocupar la Calzada de la Duquesa Isabel (Antes del Ejército). Las últimas prisas de costureras, modistas, tiendas de vestidos de flamenca, peinetas, mantillas, sarzillos…Todo bulle, y el que no lo ha previsto con tiempo, se queda sin estrenar este año.

Las peñas, amigos, asociaciones, entidades, institutos, cofradías, etc., se reúnen para ultimar los detalles del decorado de cada caseta, de la negociación con el profesional que llevará la barra y la cocina, los precios…Todo un ritual que se lleva practicando año tras año, para que el día del alumbrado se confirme, un año más, que Sanlúcar es mágico, y que hoy por hoy sigue teniendo el privilegio de señorear una de las mejores ferias de toda Andalucía.

La esencia del éxito de esa feria tan entrañable como lo es la sanluqueña, está en la gente de un pueblo que otrora fuera la antesala del Puerto de Sevilla. Inicio y fin de la carrera de indias, antes de que la Casa de Contratación pasara a Cádiz capital. Sanlúcar aún hoy, comparte mucho y bien, con Jerez y Sevilla. Y su Feria así lo proclama con vocación universal, pues en sus casetas se dan cita todos los años visitantes de todas partes del mundo. Después de la de Sevilla, la de Jerez, y luego la de Sanlúcar. Pero esta frase no va más allá de reflejar una sucesión en el tiempo, que no en importancia, ya que cada una de ellas tiene su propia identidad, tradición, costumbres y relevancia. Todas ellas tienen en común el mes de mayo, la vida en la feria durante el día y la noche, los trajes, las sevillanas y bulerías, y sobre todo, la implicación de sus gentes.

La de Sanlúcar, tiene además una condición imposible de cumplir por las otras dos: Ser una feria de “tierra adentro, pero con vistas al mar”. Cuando estás en una de sus casetas, bailando sevillanas, estás viviendo la esencia del campo donde se cría la uva palomino que dará como fruto la manzanilla, pero a la vez tienes el privilegio de ver el mar al fondo de la Calzada. Ese mar que trae la brisa que se cuela por los altos ventanales de las bodegas de manzanilla para darle ese carácter especial y único en el mundo.

Y todo eso se puede ir al traste si la Feria no se cuida. Si la tradición no se protege. Porque una mala política, como la que se está haciendo al respecto últimamente en Sanlúcar puede acabar con algo que ha costado muchos años y el empeño y esfuerzo de todos y cada uno de los sanluqueños que aman profundamente su Feria, y sus costumbres.

Que mantener la Feria cuesta dinero, es evidente. Pero también lo es que los dineros públicos están para potenciar, promocionar, proteger, difundir, ayudar a la que es tradición de un pueblo. Tener el poder no te da licencia para utilizar el dinero justamente para lo contrario. Y lo contrario es lo que se está haciendo al permitir que se instalen cada vez más casetas de las que solo buscan el dinero fácil del botellón barato. Casetas desubicadas, que igual daría que estuvieran en la feria de Quintanilla del Marco, provincia de León, que en Sanlúcar. Y dicho sea sin menospreciar ninguna feria o verbena española.

Pero las cosas son como son, y muchos años de trabajo de miles de sanluqueños por tener el orgullo de ser dueños de una de las ferias importantes de Andalucía, no se pueden tirar por la borda, y además con dineros públicos. No se puede decir que la feria está estupenda, como todos los años, cuando hay huecos en la Calzada sin estar ocupados por casetas, por una elemental falta de responsabilidad política y de compromiso con un pueblo que ama, como pocos, a su feria.

Y a alguno he oído comentar que el “Lunes de resaca” debería trasladarse a otro sitio del calendario, que es mejor perder un día de feria que no perder la tradición y la asistencia, fomentando un “puente” innecesario, que sin quererlo, incita a que la gente salga de Sanlúcar precisamente en Feria. Y Sanlúcar necesita la complicidad de sus gentes para que la Feria siga siendo lo que es.
No soy quien para saber si la propuesta es buena o no, pero sí les aseguro que quien me la expuso lo hizo con vehemencia, con el corazón en la mano, y por supuesto en la Feria. 

Publicado en Diario de Cádiz 10 - 06 -2011
http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/995744/lunes/resaca/sanlucar.html